El excongresista republicano por Miami David Rivera fue condenado este viernes a diez años de prisión por llevar adelante una campaña secreta de lobby en favor del Gobierno venezolano durante el primer mandato de Donald Trump. Según la acusación, actuó como agente de Caracas a cambio de 50 millones de dólares.
La jueza federal Melissa Damian justificó la pena al describir el caso como una combinación de “avaricia y traición”. “Creo que ha aprendido la lección. Ha cometido algunos errores, pero coincido con mis colegas en que debemos imponer sentencias que demuestren respeto por la ley”, sostuvo durante la lectura de la condena.
Damian también aludió a la presencia de integrantes de la comunidad cubanoestadounidense de Florida en la sala. “Esta sala está llena de cubanoamericanos que saben lo que significa intentar escapar de un régimen comunista. ¿Cómo cree que se sentirían si usted hubiera recibido ese dinero del régimen cubano?”, le preguntó a Rivera antes de dictar la sentencia.
Rivera había sido declarado culpable en mayo por no registrarse como agente extranjero ante el Departamento de Justicia y por conspiración para cometer lavado de dinero. Los cargos están vinculados con su trabajo para el gobierno del expresidente venezolano Nicolás Maduro.
Antes de conocer la pena, el exlegislador pidió clemencia visiblemente emocionado. En su intervención habló sobre su trayectoria política, su trabajo junto a líderes de la oposición venezolana y el diagnóstico de cáncer que recibió. También solicitó que la jueza tuviera en cuenta su estado de salud y expresó su temor de morir en prisión.



