En un contexto de creciente represión, la ONG Colectivo de Derechos Humanos para la Memoria Histórica de Nicaragua ha alertado sobre la intensificación de la censura estatal en el país. Este pronunciamiento llega luego de que la emisora independiente Stereo Romance informara que sus frecuencias de transmisión han sido bloqueadas por el Gobierno. La situación pone de manifiesto la grave crisis de derechos humanos y libertades fundamentales que atraviesa Nicaragua bajo el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
La emisora Stereo Romance, con más de tres décadas de trayectoria y un compromiso con la verdad y la pluralidad informativa, denunció que el Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos (Telcor) ejecutó la cancelación de sus frecuencias 105.3 FM y 91.1 FM mediante una resolución administrativa emitida el 8 de mayo. Este acto no solo representa un ataque a un medio de comunicación, sino que también evidencia una estrategia sistemática de acoso y censura hacia el periodismo independiente en Nicaragua. La organización de derechos humanos ha calificado esta acción como parte de una política estatal orientada a silenciar voces críticas y restringir el acceso a información veraz.
En su comunicado, el colectivo de derechos humanos subrayó que la clausura de Stereo Romance forma parte de un patrón de represión que se ha intensificado desde las manifestaciones de 2018, cuando el gobierno enfrentó un descontento masivo. La ONG destacó que este hecho refleja el miedo del régimen a la prensa independiente y al ejercicio de la libertad de expresión, derechos fundamentales que están siendo sistemáticamente vulnerados. La situación actual es alarmante, ya que más de 60 medios de comunicación han sido cerrados, confiscados o destruidos, lo que otorga un panorama desolador para la libertad de prensa en el país.
La represión ha llevado a que más de 310 periodistas y comunicadores hayan sido forzados a abandonar Nicaragua para proteger sus vidas. Muchos de ellos viven en un estado de apatridia de facto, ya que el gobierno ha negado la renovación de documentos esenciales como pasaportes y cédulas de identidad. Esta situación ha creado un clima de miedo que limita la capacidad de los profesionales de la comunicación para ejercer su labor, alimentando un ciclo de desinformación y control estatal.
La ONG también expresó su apoyo al director y al equipo de Stereo Romance, enfatizando que la restitución de la libertad de expresión es crucial para facilitar el regreso seguro de los nicaragüenses en el exilio. En este sentido, el colectivo instó a las autoridades a garantizar la seguridad de los periodistas y a devolver los medios confiscados, que son vitales para el ejercicio del derecho a la información. La situación actual en Nicaragua exige una respuesta contundente de la comunidad internacional, que debe monitorear y condenar los actos de represión que se perpetúan en el país.
El cierre de Stereo Romance es solo un ejemplo más de la ofensiva del régimen contra cualquier voz disidente. En un país donde el miedo y la censura son moneda corriente, la lucha por la libertad de prensa se convierte en un desafío monumental. La comunidad internacional debe mantenerse alerta y exigir el respeto a los derechos humanos, así como la reintegración de los medios de comunicación independientes, que son esenciales para el fortalecimiento de la democracia y la convivencia pacífica en Nicaragua.



