En una carta titulada “Mensaje”, Elvira N. de Casaccia destacó el ejemplo de quienes caminaron hasta Luján sin banderas políticas, entre personas de distintas edades y bajo la lluvia. Según señaló, algunos peregrinos lo hicieron para agradecer y otros para pedir bendiciones a Nuestra Madre de Luján. La autora contrapuso esa imagen de unidad con las que consideró desafortunadas palabras de monseñor García Cuerva, y sostuvo que el momento exige predicar el reencuentro, la esperanza y la paz entre los argentinos.
Casaccia también expresó su deseo de que, ante la llegada de Su Santidad León XIV, los fieles puedan reunirse en la misma fe y escuchar, a través del Papa, el mensaje de Jesús, al que definió como una permanente convocatoria a la reconciliación.
En la carta “Cosas que no cambian”, Tomás Estanislao Dardanelli afirmó que la Argentina se prepara para celebrar la llegada del Santo Padre al país y anticipó una concurrencia multitudinaria para acompañar al sucesor de Francisco. El lector sostuvo que, como vicario de Cristo, León XIV podrá transmitir un mensaje de paz en un mundo turbado, de unión frente a las divisiones y de serenidad ante los cambios vertiginosos.
Dardanelli cuestionó, en ese marco, a quienes —según describió— exhiben símbolos religiosos en el Congreso mientras juzgan y agreden. Con una referencia al episodio de Jesús en el Templo, calificó esa actitud de “farisea” y afirmó que sirve para recordar que algunas conductas no cambian y que la revolución del cristianismo conserva su vigencia.
Una tercera carta, titulada “Mala memoria”, comienza con una reflexión sobre las declaraciones del arzobispo García Cuerva acerca de una Argentina dividida y en crisis, pero el texto disponible queda inconcluso.



