Basta de agraviar. La escalada de descalificaciones verbales del presidente Javier Milei hacia periodistas, dirigentes e instituciones excede, según Francisco Sciaky, los límites aceptables para la convivencia democrática. El lector sostiene que el lenguaje utilizado por la máxima autoridad del Estado no constituye una cuestión menor de estilo, porque también contribuye a establecer el estándar ético de la sociedad y a formar ciudadanía.

Sciaky considera que la Argentina necesita reformas profundas y valientes, aunque advierte que la firmeza de las convicciones no debe confundirse con la agresión sistemática. A su entender, cuando el Poder Ejecutivo utiliza el insulto para descalificar las críticas, debilita las instituciones y afecta el escrutinio público que requiere la vida republicana. “Gobernar implica el coraje de debatir con ideas, la templanza para escuchar y el respeto por el disenso”, sostiene.

En el cierre de su carta, el lector reclama al Presidente una reflexión sobre sus expresiones. Afirma que un Ejecutivo fuerte y respetable no es el que degrada la palabra pública desde una tribuna o las redes sociales, sino el que dignifica la investidura presidencial, predica con el ejemplo y fortalece la cultura democrática. La misiva está firmada por Francisco Sciaky.

Ola “derechista”. En otra carta, el lector plantea que los votos recientes no necesariamente expresan un rechazo a “la izquierda”, sino a los dogmas que, según su interpretación, se presentan como propios de esa corriente. Sostiene que una idea positiva puede volverse negativa cuando se lleva al extremo y diferencia entre el feminismo y el término “feminazismo”. El texto recibido queda interrumpido luego de esa comparación.