En un giro alarmante en el contexto político colombiano, Abelardo de la Espriella, candidato presidencial del movimiento ultraderechista Defensores de la Patria, ha denunciado un supuesto complot para asesinarlo que involucra a miembros de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI). La denuncia fue realizada por De la Espriella a través de un video difundido en su cuenta de X, donde aseguró haber recibido información de una fuente de inteligencia de alta confianza.

De la Espriella, quien actualmente se posiciona en el segundo lugar en las encuestas de intención de voto para las elecciones programadas para el 31 de mayo, enfatizó que la amenaza no debe ser considerada un rumor. Según sus palabras, representa un riesgo tangible para la democracia y la libertad de los ciudadanos colombianos. Esta declaración se enmarca en un contexto de creciente preocupación sobre la violencia política en el país, que ha aumentado en las últimas semanas, especialmente en el marco de la actual campaña electoral.

El candidato atribuyó esta amenaza a las políticas del actual gobierno de Gustavo Petro, argumentando que la liberación de varios criminales y su designación como gestores de paz han alimentado un clima de violencia y narcoterrorismo. Al respecto, De la Espriella señaló que estos hechos no son aislados, sino parte de una estrategia más amplia que busca socavar su imagen y generar un clima de odio en la sociedad colombiana.

En respuesta a la situación, De la Espriella, quien también posee nacionalidad estadounidense, ha decidido solicitar a la embajada de Estados Unidos que preste especial atención a su seguridad y la de su familia. Además, ha instruido a su equipo de seguridad para que adopte todas las medidas necesarias de protección durante sus actividades de campaña. Esta decisión resalta la gravedad con la que el candidato está abordando la amenaza que enfrenta.

El clima de violencia política en Colombia es un tema recurrente, y la denuncia de De la Espriella se suma a una serie de incidentes preocupantes. Otros candidatos, como Paloma Valencia e Iván Cepeda, han reportado amenazas similares en su contra, lo que pone de manifiesto un panorama electoral marcado por la intimidación y el riesgo para quienes se atreven a desafiar el status quo.

La situación se torna aún más trágica al recordar el asesinato del senador Miguel Uribe Turbay, quien fue asesinado durante un mitin político en Bogotá el año pasado. Este hecho, junto con el reciente asesinato de Mileidy Villada, presidenta del Concejo Municipal de Obando, evidencia que la violencia política no solo persiste, sino que parece estar en aumento. En este contexto, la denuncia de De la Espriella invita a reflexionar sobre la seguridad de los candidatos y la necesidad de medidas urgentes para garantizar un entorno político más seguro en Colombia.