La Cámara de Diputados de México ha dado un paso significativo hacia la modificación de la jornada laboral, aprobando una reforma que reduce la duración de la misma a 40 horas semanales. Este cambio, que estuvo en discusión durante más de doce horas, fue impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum desde diciembre pasado y se logró un amplio consenso en la votación general, alcanzando 469 votos a favor.

Sin embargo, la situación se tornó más compleja durante la votación en lo particular, donde la reforma obtuvo 411 votos a favor y 58 en contra. La oposición, conformada principalmente por legisladores del PRI y Movimiento Ciudadano, criticó la falta de un segundo día de descanso obligatorio, argumentando que la reforma no satisface las necesidades de los trabajadores.

A pesar de la relevancia de la reforma, algunos opositores la consideran insuficiente. Legisladores como Alejandro Domínguez y Patricia Mercado han expresado su descontento, afirmando que la modificación no aborda adecuadamente el tema de los días de descanso. El proyecto, que establece un periodo de ajuste gradual que comenzará en 2027 y culminará en 2030, aún debe ser ratificado por los congresos locales para su implementación efectiva en todo el país.