La jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, ha decidido suavizar el tono de sus declaraciones en medio de un clima de creciente tensión con Javier y Karina Milei. Esta decisión surge después de que Bullrich cuestionara la gestión de su partido en relación al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien está bajo investigación por presunto enriquecimiento ilícito. La senadora había exigido que Adorni presentara su declaración jurada antes del vencimiento de plazo estipulado, lo que generó descontento en las altas esferas de la coalición libertaria, que ahora apela a la calma entre sus filas.

Según fuentes cercanas a Bullrich, la senadora ha comprendido que es necesario tomar un respiro y dar un tiempo prudencial para que las aguas se calmen. Esta situación, que ha acumulado reclamos por parte de varios integrantes de la mesa política de La Libertad Avanza, refleja la complejidad interna de una coalición que, a pesar de su reciente éxito electoral, sigue lidiando con desafíos de liderazgo y cohesión. La necesidad de mantener un frente unido es crucial, sobre todo en un contexto político cada vez más polarizado.

En los últimos días, el Poder Ejecutivo ha manifestado su rechazo a la propuesta de tratar el proyecto de Ficha Limpia de manera separada de la reforma electoral que se encuentra en el Congreso. Esta postura ha generado confusión y malestar, especialmente entre quienes apoyan la iniciativa. Martín Goerling, senador del PRO, ha señalado que la idea de discutir estos proyectos por separado es atribuible a Bullrich, lo que ha aumentado las tensiones internas. La mesa política se reunirá el martes a las 16 horas en las oficinas del Ministerio del Interior, donde se espera que se aborden estos puntos de conflicto.

Desde el círculo cercano a Karina Milei, se ha expresado que la falta de participación de Bullrich en la elaboración del proyecto original ha generado frustración. “Patricia no participó en la elaboración del plan y parece que busca protagonismo”, indicaron. Esta percepción refleja la lucha de poder que se da en el seno de la coalición, donde cada figura intenta consolidar su influencia y relevancia en la construcción de políticas públicas.

El proyecto que se discute en la actualidad, impulsado por el presidente, incluye la eliminación de las Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), así como modificaciones en el sistema de financiamiento de los partidos y la inclusión de Ficha Limpia. Este último punto ha sido considerado un “señuelo” para atraer el apoyo popular, aunque la falta de consenso dentro de la mesa política podría complicar su viabilidad. “Cualquier decisión que no cuente con el respaldo de la mesa no refleja el consenso del Gobierno”, afirmaron desde el entorno libertario, dejando claro que la unidad es fundamental para avanzar en estos temas.

A pesar de las diferencias evidentes, tanto Bullrich como los Milei son conscientes de que dependen mutuamente. En el entorno del Ejecutivo, se reconoce que la senadora tiene una buena imagen en las encuestas, especialmente en la Ciudad de Buenos Aires, aunque aún no hay definiciones claras sobre su candidatura. Por su parte, dentro del Senado, hay un reconocimiento de que el apoyo a la coalición es limitado fuera del oficialismo, lo que añade presión para mantener un frente sólido.

Finalmente, la situación actual refleja un delicado equilibrio de fuerzas dentro de La Libertad Avanza. “Ninguno de los actores está en posición de romper por el momento”, opina un analista externo, sugiriendo que, a pesar de las tensiones, existe un reconocimiento mutuo de la necesidad de colaboración para enfrentar los desafíos políticos que se avecinan. La capacidad de Bullrich para gestionar estas diferencias será crucial en los próximos meses, especialmente a medida que se acerquen las elecciones y se definan las estrategias electorales.