El gobierno brasileño se encuentra en negociaciones con Estados Unidos para evitar que el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV) sean catalogados como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO). La administración de Donald Trump ha avanzado en este proceso, habiendo completado la documentación necesaria para formalizar la designación, que ahora espera el visto bueno político. Esta situación ha generado una crisis diplomática significativa entre Brasilia y Washington.
El canciller Mauro Vieira se comunicó el domingo con el secretario de Estado Marco Rubio para abordar esta delicada cuestión. Según fuentes del gobierno brasileño, la conversación se dio en el marco de los preparativos para una futura visita del presidente Lula a Estados Unidos. Rubio, considerado el principal promotor de la medida, podría presentar la propuesta al Congreso en los próximos días para su aprobación.
La preocupación de Brasil no es meramente simbólica, ya que la clasificación como FTO implicaría que brindar apoyo a estas organizaciones se convertiría en un delito federal, permitiría el congelamiento de activos y facilitaría intervenciones militares unilaterales en el extranjero. El gobierno de Lula se muestra escéptico, argumentando que estas organizaciones operan con fines lucrativos y no por motivaciones políticas, mientras observan con atención el impacto que esta decisión podría tener en la seguridad regional.



