El Gobierno de facto de Birmania, bajo control de la junta militar, cuestionó los recientes pedidos de la Asociación de Estados del Sudeste Asiático (ASEAN) para liberar a la exlíder de facto del país y Premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi. La dirigente mantuvo recientemente un encuentro con una delegación del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), después de años de incomunicación.

“Si bien Birmania reconoce los elementos positivos que figuran en la declaración, le decepciona observar que ciertos términos y llamamientos contenidos en ella no reflejan los esfuerzos constructivos realizados por el Estado Miembro interesado”, señaló el Ministerio de Exteriores birmano en un comunicado.

El Gobierno deploró en particular los pedidos para que “se siga ampliando el acceso a las personas detenidas en Birmania” y para lograr la “liberación completa e incondicional de Aung San Suu Kyi”. Según el Ministerio, ese tipo de declaraciones “tiene consecuencias para el proceso judicial pertinente y los principios fundamentales del estado de derecho en un estado soberano”.

Las autoridades recordaron que la exlíder fue “declarada culpable de fraude electoral, corrupción y mala administración”. “Aunque el Gobierno ha conmutado su sentencia por razones humanitarias, la cuestión de una liberación plena e incondicional sólo se llevará a cabo de conformidad con la ley”, agregó el comunicado.

La reacción se produjo días después de que la ASEAN acogiera “con satisfacción” la reunión entre Aung San Suu Kyi y la delegación del CICR, celebrada el 3 de agosto de 2026.