El director general de Inmigración y Cooperación al Desarrollo del Govern balear, Manuel Pavón, reclamó este martes al Estado una respuesta específica frente a la presión migratoria «sin precedentes» que atraviesa Baleares. Advirtió que la situación está generando una fuerte tensión en el sistema de protección de menores de la comunidad.
Pavón formuló el planteo durante su comparecencia ante la Comisión Mixta sobre Insularidad del Senado. Según explicó, los consells insulares tutelan actualmente a más de 900 menores extranjeros no acompañados, mientras que la red ordinaria de atención cuenta con unas 80 plazas.
El funcionario también expuso la situación de Formentera, una isla de alrededor de 12.000 habitantes. Allí llegaron este año más de 3.000 personas en patera, una cifra que representa prácticamente la mitad del total de llegadas registradas en Baleares. Entre ellas había casi 250 menores.
En materia presupuestaria, Pavón cuestionó que el Estado haya destinado ocho millones de euros para atender a estos menores, mientras los consells insulares calculan que deberán afrontar un gasto de entre 36 y 38 millones de euros.
En ese contexto, recordó la «contradicción» entre lo comunicado al Govern en abril y las decisiones adoptadas posteriormente por el Estado. También señaló que, después de que la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, reconociera que no tenía sentido continuar enviando menores a Baleares debido a la presión sobre el sistema, el Gobierno central elevó en junio la capacidad ordinaria de las islas de 406 a 434 plazas. Sin embargo, según indicó, las propuestas de traslado continuaron.



