El ministro de Asuntos Exteriores, Cooperación y Unión Europea de España, José Manuel Albares, anunció que el número de ciudadanos españoles reportados como desaparecidos en Venezuela a raíz de los devastadores terremotos de la semana pasada ha descendido a 138. Este dato representa una leve disminución respecto a los 150 casos que se habían reportado en la última actualización oficial. La situación sigue siendo crítica, pero los esfuerzos por parte de las autoridades españolas están enfocados en la localización y el rescate de los afectados.

En una rueda de prensa realizada en Bratislava, junto a su par eslovaco, Juraj Blanár, Albares también destacó que la cifra de fallecidos se mantiene en 17, sin cambios desde la última comunicación del Ministerio. Este dato refleja el impacto trágico que han tenido los seísmos en la comunidad española en Venezuela, un país que ya enfrenta una crisis humanitaria y económica profunda. La pérdida de vidas, en medio de una situación ya complicada, subraya la necesidad urgente de asistencia y apoyo a los afectados.

El ministro también reiteró la disponibilidad de las líneas de emergencia consular para los españoles en Venezuela, enfatizando la importancia de que los ciudadanos utilicen estos canales para reportar su situación. Los números de contacto, que se pueden encontrar en las redes sociales del Ministerio y de la Embajada en Caracas, son cruciales para garantizar una respuesta rápida y efectiva ante esta crisis. Los teléfonos disponibles son: +34 910001249, +58 424 2090264, +58 212 6270300 y +58 212 6270314.

En el contexto de estos desastres, la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, ofreció un informe sobre los avances en la recuperación de servicios esenciales en el estado de La Guaira, que fue uno de los más afectados por los terremotos. Rodríguez informó que el 75% del suministro eléctrico ha sido restaurado, y que los equipos de emergencia continúan trabajando para alcanzar una recuperación total. Además, el suministro de agua ha alcanzado un 68% de operatividad, mientras que la infraestructura vial ha sido recuperada en un 90%, lo que facilita el acceso a las zonas más golpeadas.

El último balance oficial indica que el número total de fallecidos asciende a 1.450, mientras que 3.150 personas han sufrido lesiones de diversa gravedad. Estos números evidencian la magnitud del desastre y el impacto que ha tenido en la población venezolana, que ya enfrentaba una crisis multidimensional antes de que ocurriera esta tragedia. La comunidad internacional observa con preocupación la situación, y muchos países han ofrecido asistencia humanitaria para ayudar en la recuperación.

La respuesta institucional ante esta emergencia se vuelve crucial en un país donde la infraestructura y los servicios públicos ya se encontraban debilitados. La recuperación no solo implica restaurar los servicios básicos, sino también atender las necesidades de las familias que han perdido a seres queridos y que se ven en la necesidad de reconstruir sus vidas en medio de un contexto adverso. La labor de las autoridades, junto con la colaboración internacional, será fundamental para enfrentar esta crisis y asegurar que los afectados reciban el apoyo necesario para salir adelante.