En un giro significativo en la percepción pública, un reciente estudio del Instituto Lowy ha revelado que el 61% de los australianos consideran a China más como un socio económico que como una amenaza a su seguridad. Este cambio notable en la opinión pública se produce en un contexto donde, tan solo un año atrás, el 63% de los encuestados veía a Pekín como un peligro inminente. La encuesta destaca no solo un aumento en la confianza hacia China, sino también un descenso alarmante en la percepción positiva hacia Estados Unidos, un aliado tradicional de Australia.

Las relaciones entre Australia y China han experimentado una notable mejora desde la asunción del Partido Laborista, liderado por Anthony Albanese, en mayo de 2022. Anteriormente, las relaciones se habían tensado debido a la imposición de aranceles por parte de China a productos australianos, como el vino y la carne de vacuno, en respuesta a las acusaciones del anterior gobierno conservador sobre la gestión del origen del COVID-19. La nueva administración ha trabajado para reparar esos lazos, lo que ha generado un cambio en la percepción de la población hacia China, que ahora es vista como un socio comercial más que como un adversario.

En términos de confianza, el apoyo hacia China en el contexto global ha crecido significativamente. Según el estudio, el 28% de los australianos creen que Pekín actúa de manera responsable en el ámbito internacional, un aumento considerable en comparación con solo el 12% registrado en 2022. Este cambio de postura refleja una evolución en la narrativa pública y política, donde la cooperación económica y el intercambio comercial parecen haber tomado precedencia sobre las preocupaciones de seguridad.

En contraposición, la confianza hacia Estados Unidos ha caído a su nivel más bajo en dos décadas, con solo un 31% de los australianos apoyando la actuación del país norteamericano en el escenario global. A pesar de este descenso, un 73% de los encuestados continúa considerando esencial la alianza con EE. UU. para la seguridad nacional de Australia. Esta dualidad en la percepción sugiere que, aunque la confianza en la administración estadounidense se ha visto erosionada, la lealtad hacia el aliado histórico sigue siendo fuerte.

Las opiniones sobre el presidente Donald Trump también reflejan esta tendencia, ya que solo el 21% de los australianos considera que está llevando a cabo una política exterior adecuada. Por otro lado, el 59% de la población desaprueba sus exigencias de mayores gastos en defensa por parte de sus aliados, lo que ha generado tensiones en la relación con Canberra. Esto podría indicar un profundo descontento con la política exterior estadounidense y un deseo de que Australia busque alternativas más equilibradas en su enfoque diplomático.

Un elemento clave en el debate australiano es la alianza Aukus, establecida en 2021 entre Estados Unidos, Reino Unido y Australia con el objetivo de fortalecer la seguridad en la región del Indopacífico. Sin embargo, la reciente revisión de esta alianza por parte de Trump ha suscitado interrogantes sobre su efectividad y futuro. A pesar de estas tensiones, los tres países continúan colaborando en áreas de defensa avanzada, como sistemas submarinos, lo que demuestra que, a pesar de las dudas, aún hay un fuerte compromiso en mantener la cooperación en temas de seguridad.