En medio de una creciente crisis energética en Asia, las empresas petroleras estatales de India han decidido aumentar, por tercera vez en menos de una semana, los precios de los combustibles. Este ajuste, que se suma a un aumento previo del 15 de mayo, se da en un contexto donde los precios del crudo Brent han superado los 104 dólares por barril. Esta situación ha llevado al gobierno indio a instar a la población a adoptar medidas de ahorro energético, ante la inminente presión que enfrentan los mercados de energía en la región.

Desde el inicio de esta serie de incrementos, la gasolina y el diésel han visto un aumento acumulado del 5% en su precio promedio. Sin embargo, el caso del Gas Licuado de Petróleo (GLP) es aún más alarmante, ya que ha registrado un aumento histórico cercano al 50%. A pesar de este panorama, el precio del GLP doméstico permanece congelado, lo que genera inquietudes sobre la sostenibilidad de esta política en el futuro. La situación se vuelve aún más crítica para los consumidores en las principales ciudades del país, donde el costo de la gasolina y el diésel ha alcanzado cifras preocupantes.

En la capital, Nueva Delhi, el precio de la gasolina se ubica en 99,51 rupias por litro, apenas a las puertas de alcanzar el umbral de las cien rupias. Por su parte, el diésel ha llegado a 92,49 rupias por litro. En otras ciudades como Bombay, estos precios son aún más alarmantes, con la gasolina alcanzando las 108,49 rupias y el diésel en 95,02 rupias. Calcuta, por su parte, se destaca como la ciudad más afectada, con un precio de 110,64 rupias por litro de gasolina, un aumento que está generando preocupación entre los habitantes y comerciantes locales.

Ante esta situación, el Ministerio de Petróleo de India ha realizado un llamado a la calma, instando a la población a evitar compras de pánico que podrían agravar aún más la crisis de suministro. En un comunicado en la red social X, el ministerio aseguró que se está trabajando de manera continua para monitorear el suministro y que, si los ciudadanos consumen combustible de manera responsable, la oferta será suficiente para cubrir la demanda. Sin embargo, el temor a desabastecimiento es palpable entre los consumidores y transportistas.

A pesar de las garantías del gobierno, informes de medios locales indican que las compañías petroleras, como Bharat Petroleum (BPCL), continúan enfrentando pérdidas significativas de entre 25 y 30 rupias por litro en la venta de diésel. Esta situación plantea un dilema crítico para el sector, que se ve obligado a equilibrar la necesidad de mantener precios accesibles con las realidades del mercado internacional. Como resultado, se espera que la presión sobre las empresas continúe, a menos que se encuentren soluciones viables a corto y largo plazo.

En un contexto de creciente descontento social, más de 60 sindicatos en Nueva Delhi han declarado una huelga de transporte por tres días en protesta por los recientes aumentos en los precios de los combustibles. Esta acción ha llevado a un colapso en los suministros de los mercados mayoristas y ha limitado la disponibilidad de taxis y tuc-tucs, exacerbando aún más la situación de los ciudadanos que dependen del transporte público. La combinación de la crisis energética, las huelgas y el aumento de precios pone de relieve la complejidad de la situación que enfrenta India en este momento crítico, donde cada decisión política puede tener repercusiones significativas en la vida cotidiana de millones de personas.