Una nueva serie de ataques aéreos por parte de Israel en el sur de Líbano ha dejado un trágico saldo de quince muertos, incluidos cinco niños, y siete heridos. Estos bombardeos se enmarcan en un contexto de represalias por parte de Teherán tras el asesinato del líder supremo iraní, Alí Jamenei, donde el grupo chií Hezbolá ha tomado un rol activo en las confrontaciones contra las fuerzas israelíes.

Uno de los ataques más mortales ocurrió en Ain Ebel, donde tres personas perdieron la vida, según reportes del centro de emergencias del Ministerio de Salud. La agencia estatal libanesa NNA ha compartido información sobre el impacto devastador de estos ataques en la población civil.

Un ataque adicional en Barich, en el distrito de Tiro, también resultó en la muerte de tres civiles, mientras que en Arki, a 15 kilómetros de Sidón, se registraron nueve fallecimientos, incluidos cinco menores, junto a siete heridos. En este contexto, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, advirtió sobre posibles ofensivas terrestres si el gobierno libanés no actúa para desarmar a Hezbolá, instando a tomar responsabilidad por la situación en la región.