El ex primer ministro de Nepal, Sharma Oli, ha sido arrestado junto a Ramesh Lekhak, ex ministro del Interior, en lo que se considera un giro significativo en la política del país. La detención de ambos políticos se produjo en sus domicilios en la mañana del sábado, como parte de una serie de acciones judiciales destinadas a esclarecer la represión que tuvo lugar durante las protestas de septiembre de 2025. Estas manifestaciones estallaron en respuesta a la aprobación de una controvertida ley que limitaba el acceso a las principales redes sociales, lo que generó un descontento generalizado entre los jóvenes y estudiantes de la nación.
La medida de arresto se lleva a cabo después de la reciente asunción del nuevo primer ministro, Balendra Shah, un rapero convertido en político que ha sido visto como un símbolo de cambio tras derrotar a Oli en las elecciones de marzo. La recomendación de procesar a Oli y Lekhak proviene de un informe de una comisión gubernamental que investiga los disturbios y la posterior caída del gabinete de Oli. Este informe detalla la violencia desatada durante las manifestaciones, que dejó un saldo trágico de alrededor de 77 muertos y numerosos heridos, además de cuantiosas pérdidas materiales, tanto en propiedad privada como estatal.
Sudan Gurung, actual ministro del Interior, enfatizó que este proceso judicial representa “el inicio de la justicia” en Nepal. En sus declaraciones, Gurung subrayó que “nadie está por encima de la ley” y que esta acción no debe interpretarse como una venganza, sino como un paso hacia la transparencia y la rendición de cuentas en el gobierno. La detención de figuras tan prominentes como Oli y Lekhak marca un punto crítico en la historia política del país, donde las tensiones han estado a flor de piel desde la crisis del año anterior.
Las protestas que comenzaron en septiembre de 2025 se desataron tras la implementación de una normativa que limitaba el acceso a redes sociales, lo que, según analistas, generó un clima de represión y censura inaceptable. La respuesta del gobierno de Oli fue contundente, con un despliegue policial que resultó en la violenta dispersión de las manifestaciones, lo que provocó una escalada de la violencia y un clamor popular en contra de las prácticas autoritarias. Este contexto de crisis llevó a la renuncia de Oli y la disolución del Parlamento, lo que abrió la puerta a elecciones anticipadas.
Sharma Oli, líder del Partido Comunista de Nepal (Marxista-Leninista Unificado), había ocupado el cargo de primer ministro en cuatro ocasiones anteriores. Sin embargo, su último mandato llegó a su fin tras un proceso electoral que culminó en marzo, donde fue derrotado por Balendra Shah, quien ahora se enfrenta al desafío de restablecer la confianza en las instituciones democráticas de Nepal. La llegada de Shah al poder ha sido recibida con esperanzas por muchos, aunque también plantea interrogantes sobre cómo manejará el legado de violencia y represión que dejó su predecesor.
La situación política en Nepal se encuentra en un estado de transformación, donde la nueva administración busca distanciarse de las prácticas del pasado. Las detenciones recientes son vistas como un intento de fortalecer el estado de derecho y demostrar que el nuevo gobierno está comprometido con la justicia. Sin embargo, el camino hacia la reconstrucción de la confianza pública será largo y complejo, y dependerá de cómo se manejen los casos de corrupción y represión que han marcado a la política nepalí en los últimos años.



