Un grave incidente de violencia escolar tuvo lugar este viernes en la Escuela Secundaria N.º 38 de Mar del Plata, donde un joven de 14 años resultó agredido de manera violenta por un compañero. El ataque ocurrió en las primeras horas de la mañana, cuando la víctima, identificada como Nahuel, se encontraba en su aula, a pocos minutos de haber iniciado las clases. La situación escaló rápidamente al punto de que el adolescente terminó en el suelo, mientras otros estudiantes grababan el momento en que su agresor le propinaba patadas en la cabeza.

El hecho se registró en el establecimiento educativo situado en la calle 11 de Septiembre al 4300, alrededor de las 07:40, justo después de que los alumnos tomaran sus asientos. Al parecer, el atacante llegó más tarde al aula y deseaba ocupar el lugar donde estaba sentado Nahuel. Ante la negativa de la víctima, el agresor reaccionó de manera desproporcionada, lanzándose sobre él y comenzando a golpearlo sin ninguna advertencia previa.

Según testimonios recabados por medios locales, el ataque fue brutal. El agresor estranguló al chico, lo derribó al suelo y comenzó a golpearlo con los puños, mientras otros alumnos observaban y grababan la escena. La violencia del ataque fue tal que Nahuel perdió la conciencia tras recibir varios golpes y patadas, lo que generó preocupación entre sus compañeros y docentes.

Tras la agresión, las autoridades escolares se vieron obligadas a notificar a los padres de Nahuel, quienes lo llevaron de inmediato a un centro médico para recibir atención. En la Clínica del Niño y la Familia, los médicos diagnosticaron que el joven había sufrido fracturas en la nariz y en la parte frontal del maxilar superior, además de presentar un edema y un hematoma en las áreas afectadas. Estos hallazgos fueron confirmados mediante una tomografía que reveló un aumento de densidad y espesor en los tejidos blandos de su rostro.

A raíz de la gravedad de las lesiones, Nahuel fue internado para una observación más exhaustiva. En paralelo, sus padres decidieron presentar una denuncia formal en la Comisaría 4.° y solicitaron la intervención del área de Minoridad, argumentando que esta no era la primera vez que su hijo era agredido por el mismo compañero. Gisela, la madre de Nahuel, expresó su indignación ante la minimización del incidente por parte de las autoridades educativas, quienes supuestamente intentaron restarle gravedad al asunto y hasta pidieron que se borrara el video de la agresión.

Gisela también comentó sobre los antecedentes de bullying que su hijo había enfrentado a manos del agresor. "Ya había sufrido episodios de violencia, pero nunca había llegado a este extremo. Le bajaban los pantalones frente a sus compañeros y en una ocasión, cuando se sentó, le sacaron la silla, provocándole una caída", relató la madre, quien se mostró preocupada por la escalada de violencia que su hijo había experimentado.

Este caso pone de manifiesto una problemática alarmante sobre la violencia en las escuelas, especialmente en un contexto donde el bullying se ha convertido en un desafío creciente para las autoridades educativas. Las instituciones deben abordar estos casos con seriedad y adoptar medidas concretas para garantizar la seguridad y el bienestar de todos los estudiantes. La falta de respuestas adecuadas por parte de la escuela en este caso particular ha generado un clima de incertidumbre y desconfianza entre los padres, quienes exigen un entorno educativo libre de violencia y agresiones.