James “Jimmy” Story ha tenido un contacto directo y prolongado con la complejidad de la situación en Venezuela, lo que le ha permitido adquirir una perspectiva única sobre la crisis que afecta a este país sudamericano. Tras casi cinco años inmerso en la política exterior estadounidense respecto a Venezuela, primero como encargado de negocios desde Bogotá y luego como embajador, Story ha podido observar de cerca tanto las debilidades del régimen chavista como sus vínculos con actores externos. Su experiencia, adquirida en un contexto donde Estados Unidos retiró a su personal de Caracas en 2019, le otorga una voz privilegiada en el debate sobre el futuro de Venezuela y su impacto en la región.

El exembajador, quien se encuentra actualmente fuera del servicio activo, sigue siendo una figura relevante en los círculos políticos de Washington cuando se discute sobre Venezuela y la dinámica en América Latina. En una reciente entrevista, en el marco de la XI Conferencia Hemisférica de Seguridad, Story analizó no solo la situación interna del país, sino también la respuesta de la comunidad internacional y el silencio de muchos gobiernos latinoamericanos ante la crisis. Para él, la falta de acción coordinada es un grave error que permite que el régimen continúe operando con impunidad, mientras millones de venezolanos sufren las consecuencias.

Story enfatiza que cualquier intento de recuperar la economía venezolana debe ir de la mano con un proceso de recuperación democrática de las instituciones. Asegura que el capital extranjero es reacio a invertir en un país donde no hay confianza en el sistema judicial ni en la protección de los derechos de propiedad. “El capital es cobarde”, explica, refiriéndose al hecho de que las empresas necesitan garantías para invertir, y en el caso de Venezuela, esas garantías brillan por su ausencia. La corrupción y el desmantelamiento de las instituciones son obstáculos insalvables para que la economía pueda reactivarse.

En cuanto a la posibilidad de un cambio en la dirección del régimen, Story advierte que la situación es compleja. Aunque diariamente se pueden observar vuelos estadounidenses cerca de Venezuela, lo que indica una cierta capacidad de influencia, el exembajador sostiene que los líderes del régimen, como Diosdado Cabello, son conscientes de que su poder tiene límites. Sin embargo, también señala que los recientes cambios en el gabinete de Maduro, que han visto a figuras clave del régimen asumir nuevos roles, sugieren una lucha interna por el control y la necesidad de mantener a ciertos actores dentro del sistema para preservar la estabilidad. Esto indica que, a pesar de la aparente solidez del régimen, existen tensiones que podrían ser aprovechadas por sectores opositores.

El exembajador también considera que hay diversas estrategias que podrían llevar a un cambio en el país, más allá de las soluciones militares. En su opinión, la reforma del sistema judicial es fundamental y debe ser una prioridad, así como la realización de elecciones en instituciones clave como las universidades, que durante años han estado marginadas. A su juicio, es imperativo iniciar un proceso de reinstitucionalización, que permita restaurar la confianza en las instituciones y generar un clima propicio para la inversión y la participación ciudadana.

Finalmente, Story subraya que la crisis venezolana no solo afecta a los venezolanos, sino que tiene repercusiones en toda la región. La falta de una respuesta efectiva por parte de los países vecinos y de la comunidad internacional ha llevado a una situación en la que el costo de la crisis se siente en todas partes, desde Colombia hasta Centroamérica. La apatía y el silencio de muchos gobiernos latinoamericanos representan un desafío crítico que debe ser abordado si se quiere encontrar una solución duradera a la crisis en Venezuela. En este sentido, la colaboración entre países y la presión internacional son herramientas esenciales para lograr un cambio significativo en el país sudamericano.