Las autoridades de Etiopía anunciaron este viernes el cierre de su embajada en Asmara y la expulsión de diez diplomáticos eritreos de su territorio. La decisión fue adoptada en respuesta a lo que el Gobierno etíope calificó como “actos directos e indirectos de hostilidad”, en un contexto marcado por la ofensiva iniciada una semana antes por el Frente Popular para la Liberación de Tigray (TPLF) en el norte del país.
El Ministerio de Exteriores de Etiopía explicó, mediante un comunicado difundido en sus redes sociales, que el cierre de la representación diplomática responde a “los actos directos e indirectos de hostilidad y beligerancia de Eritrea contra Etiopía”. La cartera también declaró “persona non grata” a los diez diplomáticos eritreos destinados en Adís Abeba, al acusarlos de participar en actividades consideradas una amenaza directa para la seguridad nacional.
Según el comunicado, esas actividades constituyen una violación de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas. Por ese motivo, el Gobierno etíope ordenó que los representantes abandonen el país en un plazo de 48 horas.
“Etiopía insta al Gobierno de Eritrea a que ponga fin a todos los actos contrarios a los principios que rigen las relaciones entre Estados soberanos”, señaló el Ministerio de Exteriores. Al mismo tiempo, afirmó que valora los lazos históricos, culturales y entre los pueblos de ambos países, y sostuvo que siempre priorizó la coexistencia pacífica, la estabilidad regional y la integración.
La respuesta de Eritrea estuvo a cargo de su ministro de Información, Yemane Meskel, aunque el material disponible no precisa las medidas anunciadas por el funcionario.



