El presidente de Yemen, Rashad al Alimi, anunció este domingo el inicio de una contraofensiva militar destinada a recuperar los territorios que permanecen bajo control de los hutíes. El objetivo declarado es expulsar al movimiento Ansarolá de Saná, la capital, y restablecer la autoridad del Estado y sus instituciones en todo el país, tras más de una década de dominio insurgente en la ciudad.

“En virtud de nuestra responsabilidad constitucional y tras completar los procedimientos y medidas necesarios, anunciamos el inicio de las operaciones militares para recuperar los territorios restantes de la República y extender la autoridad del Estado y sus instituciones sobre todo el territorio nacional”, afirmó Al Alimi desde la sede del Gobierno yemení en Adén.

El jefe del Consejo de Liderazgo Presidencial ordenó a las fuerzas armadas, los cuerpos de seguridad y las distintas formaciones militares comenzar a ejecutar las tareas previstas en los planes aprobados. Según sostuvo, las operaciones continuarán hasta liberar al país del control de los hutíes, a los que calificó de “milicia terrorista”.

La decisión se conoce después de una ofensiva lanzada por los hutíes el 3 de septiembre en sectores de las provincias de Taiz y Hodeida. Desde entonces, el grupo logró avances territoriales, entre ellos la toma de la ciudad de Moca y de zonas próximas al estrecho de Bab el Mandeb, en un revés para las autoridades reconocidas internacionalmente y encabezadas por Al Alimi.

Los enfrentamientos se intensificaron durante este fin de semana, especialmente entre los hutíes y las fuerzas saudíes, aliadas del Gobierno con sede en Adén. Ansarolá cuenta con el respaldo de Irán y mantiene el control de amplias zonas de Yemen, incluida Saná.