Estados Unidos y Canadá no lograron cerrar este viernes un acuerdo comercial, después de varias semanas de negociaciones intensas. Como consecuencia, se mantendrán los aranceles del 50% sobre algunos productos canadienses, una medida que profundiza las diferencias entre ambos países.

El primer ministro canadiense, Mark Carney, sostuvo en un comunicado oficial que su Gobierno entendió que Estados Unidos está modificando el esquema de sus relaciones comerciales. “Desde el principio hemos reconocido que Estados Unidos ha cambiado y que no volveremos a nuestra antigua relación”, afirmó. También señaló que Washington impone aranceles a sus aliados más cercanos y cobra por el acceso a su mercado.

Según el comunicado canadiense, los cambios de último momento planteados por la delegación estadounidense fueron considerados “injustos, antieconómicos” y capaces de poner en duda la fiabilidad de cualquier eventual acuerdo. Las conversaciones habían avanzado durante las últimas semanas y se había evaluado reducir al 15% los aranceles sobre los automóviles canadienses.

También se analizaba fijar en un 25% los gravámenes aplicados a productos vinculados con el acero y el aluminio, sectores que fueron motivo de controversias entre los dos países. Sin embargo, las partes no pudieron resolver las diferencias antes de la entrada en vigor de los nuevos aranceles, prevista para la medianoche.