En Berlín, se llevó a cabo una ceremonia interreligiosa con motivo del cuarto aniversario del inicio de la invasión rusa en Ucrania. Este evento reunió a representantes de diversas confesiones religiosas, quienes elevaron plegarias por la paz y expresaron su apoyo al pueblo ucraniano. Entre los asistentes se encontraba el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, junto a líderes políticos, diplomáticos y el embajador de Ucrania en Alemania, Oleksi Makeiev. Durante la ceremonia, se recordó a las cientos de miles de víctimas del conflicto y se reafirmó el compromiso de solidaridad hacia quienes sufren las consecuencias de la guerra.
El canciller alemán, Friedrich Merz, utilizó sus plataformas digitales para reiterar su apoyo a Ucrania, enfatizando la necesidad de una “fuerza conjunta” para poner fin a la ocupación rusa. Merz subrayó que la invasión, ordenada por el presidente Vladimir Putin hace cuatro años, ha generado un sufrimiento inmenso no solo para Ucrania, sino que también ha traído la guerra de vuelta a Europa. “El destino de Ucrania es nuestro destino”, expresó el canciller, instando a los actores europeos a mantener la unidad frente a las repercusiones del conflicto.
Durante la ceremonia, el obispo católico Karl Justen destacó la importancia de la oración como un acto de apoyo hacia Ucrania, afirmando que “la violencia no será la última palabra en este país”. Justen también criticó a aquellos que intentan aprovechar la angustia de la población alemana, instando a no evadir la responsabilidad de ayudar a quienes más lo necesitan. Por su parte, la prelada protestante Anne Gidion abordó el sentimiento de desesperanza que persiste en los ucranianos, aunque también reconoció el coraje mostrado por la población en medio de la adversidad, advirtiendo sobre el riesgo de insensibilidad ante la violencia prolongada y la importancia de mantener la empatía.



