En su reciente libro "Crítica de la Política Educativa" (publicado por Siglo XXI en 2026), el reconocido educador y analista Alejandro Morduchowicz aborda una de las cuestiones más controversiales y persistentes del sistema educativo argentino: ¿cuánto debería ganar un docente? Esta interrogante ha marcado el debate educativo durante años, especialmente en un contexto repleto de reformas y legislaciones que, a pesar de sus buenas intenciones, no han logrado transformar la realidad en las aulas. En una conversación reciente en el podcast de Ticmas, Morduchowicz profundizó sobre los fracasos y aciertos del sistema educativo y cómo este ha evolucionado desde el retorno a la democracia.
El autor señala que la situación educativa actual es herencia de un pasado complejo, en el que las huellas de la dictadura aún afectan las decisiones políticas y educativas. "Es esencial entender que muchos de los diagnósticos realizados desde los años 70 no han sido correctamente abordados o interpretados a lo largo de las décadas", explica. La transición hacia una democracia no ha sido suficiente para cerrar las brechas que se abrieron en el pasado; de hecho, Morduchowicz argumenta que la falta de continuidad en las políticas educativas ha conducido a una serie de decisiones erráticas que han dificultado la construcción de un sistema sólido y coherente.
Uno de los aspectos más intrigantes que Morduchowicz menciona es la necesidad de analizar la década de los 90 y sus similitudes con los años 2000. "Pocos se interesan en reflexionar sobre esos años, pero es crucial examinar el contexto y las decisiones que se tomaron en ese tiempo, ya que podrían ofrecer lecciones valiosas para el presente", afirma. Esta comparación, aunque incómoda para muchos, podría revelar patrones que se repiten y que han sido ignorados por quienes operan en el ámbito de la educación.
Desde su perspectiva tanto como investigador como gestor público, Morduchowicz sostiene que existe una tendencia a idealizar la capacidad de transformar el sistema educativo, lo que a menudo conduce a la frustración. "En los debates educativos, se tiende a pensar que es posible implementar grandes cambios de manera inmediata, pero la realidad muestra que hay limitaciones y negociaciones que se deben considerar", reflexiona. Esta revelación es fundamental para entender que, a pesar del deseo de progreso, la implementación de políticas requiere un análisis más profundo y realista de las condiciones existentes.
El autor también critica la falta de coherencia en la ejecución de programas educativos. Según él, muchas iniciativas son anunciadas sin un seguimiento adecuado, lo que genera una desconexión entre el diagnóstico del problema y las soluciones propuestas. "Hay una percepción equivocada de que no se están realizando acciones significativas, cuando en realidad hay numerosos programas en marcha, aunque su impacto no siempre se comunica efectivamente", señala Morduchowicz, subrayando la importancia de la transparencia y la comunicación en el ámbito educativo.
Finalmente, el debate sobre si la educación se concibe desde la política pública es un tema recurrente en la obra de Morduchowicz. El autor sostiene que, si bien hay un marco de discusión, la implementación de políticas educativas efectivas sigue siendo un desafío en un país con la complejidad y diversidad de Argentina. "Es fundamental que los analistas y educadores colaboren para generar un espacio donde se puedan discutir diferentes hipótesis y enfoques, siempre en función de mejorar la calidad educativa". Este llamado a la acción resuena con la urgencia de transformar la educación en el país y apunta a la necesidad de una reflexión conjunta que permita avanzar hacia un futuro más prometedor para las generaciones venideras.



