Un grupo de 19 activistas griegos que formaban parte de la Flotilla Global Sumud ha llegado a Atenas tras ser detenidos por las fuerzas israelíes mientras intentaban llegar a Gaza. A su llegada, los militantes denunciaron torturas y condiciones inhumanas a las que fueron sometidos durante su detención. Este incidente ha generado un fuerte revuelo en la comunidad internacional y ha puesto de relieve la tensión existente en la región.

Los activistas llegaron a la capital griega en un vuelo comercial desde Estambul, después de haber sido trasladados a la ciudad turca en vuelos organizados por el gobierno de ese país. A su llegada a Atenas, fueron recibidos por una multitud que los aclamaba, sosteniendo pancartas en apoyo a su causa y a la libertad de Gaza. Este recibimiento refleja el nivel de solidaridad que existe entre la población griega hacia los palestinos, así como el descontento hacia la política del gobierno israelí.

Antonis Vardis, uno de los activistas, compartió su experiencia al afirmar que él y sus compañeros fueron sujetos a torturas y detenciones ilegales en un barco que describió como una "prisión flotante". Vardis relató que durante las 50 horas que pasaron bajo custodia israelí, sufrieron constantes abusos físicos y psicológicos, además de ser mantenidos en condiciones extremas de estrés. Estas declaraciones han suscitado un debate en Grecia sobre la responsabilidad de su gobierno en la protección de sus ciudadanos en el extranjero.

Otro miembro de la delegación, en un video compartido en redes sociales, describió cómo cualquier intento de reclamar derechos o expresar preocupación resultó en represalias violentas, incluyendo el uso de granadas aturdidoras y balas de goma. Estos testimonios han sido respaldados por la organización 'March to Gaza Greece', que se ha comprometido a seguir denunciando las violaciones de derechos humanos por parte de Israel.

Ante el estado de salud de algunos activistas, el Ministerio de Exteriores de Grecia informó que varios de ellos fueron trasladados a hospitales para recibir atención médica tras su llegada. Esta situación ha puesto en jaque la respuesta del gobierno griego, que ha sido criticado por su aparente falta de acción en defensa de sus ciudadanos. La organización de derechos humanos que representa a los activistas ha instado al gobierno de Kyriakos Mitsotakis a revisar sus relaciones con Israel y a condenar abiertamente las torturas sufridas por los griegos.

A pesar de la gravísima situación, el gobierno griego, encabezado por Mitsotakis, ha mantenido una postura ambigua. En un comunicado inicial, el Ministerio de Exteriores no condenó directamente las acciones de Israel, sino que exigió a las autoridades israelíes garantizar la seguridad de los ciudadanos griegos. Esta falta de condena ha sido vista como un relevo de la presión que enfrenta el gobierno, ya que Mitsotakis ha caracterizado a Israel como un “aliado estratégico” desde que asumió el poder en 2019.

El incidente ha reavivado el debate sobre la política exterior griega y su relación con Israel, especialmente en el contexto de la creciente cooperación en temas de defensa y seguridad. La comunidad internacional observa de cerca cómo manejará el gobierno griego este delicado asunto, que no solo afecta a los activistas griegos, sino que también resuena en el ámbito de los derechos humanos y la política en el Medio Oriente.