La elección del nuevo rector de la Universidad de San Carlos (Usac), la única universidad estatal de Guatemala, se convirtió en un escenario de caos y tensión este miércoles, cuando al menos dos diputados del oficialismo fueron atacados con gases lacrimógenos. Este incidente ocurrió en un hotel de Antigua Guatemala, donde se desarrollaba el controvertido proceso electoral para el período 2026-2030. La jornada se tornó violenta a medida que los legisladores y manifestantes intentaban ingresar al recinto, lo que evidenció la polarización y el descontento que rodea a la elección.
El diputado David Illescas, víctima de la agresión, relató que durante su intento de acceder al lugar, se encontró con la resistencia de agentes vinculados al actual rector, Walter Mazariegos. Según su testimonio, los agentes dispararon armas de fuego y uno de ellos lo apuntó desde la terraza con una pistola calibre 9 mm. Illescas, junto a su colega Samuel Pérez, no dudó en calificar la situación como una manifestación de delincuencia en plena flagrancia, exigiendo la intervención del Ministerio de Gobernación para garantizar la seguridad de los presentes.
Mazariegos, quien accedió al cargo de manera considerada irregular en 2022, busca ahora su reelección en un proceso que ha sido cuestionado por diversos sectores de la sociedad guatemalteca. La elección ha estado marcada por denuncias de exclusión y falta de transparencia, ya que de los 34 cuerpos electorales, solo 8 fueron acreditados para participar, dejando fuera a la mayoría de las voces críticas. Esta situación ha generado un creciente clima de desconfianza entre la comunidad académica y la ciudadanía, quienes observan con preocupación el futuro de la universidad y su papel en la vida política del país.
El uso de gases lacrimógenos por parte de personas supuestamente a cargo de la seguridad de Mazariegos ha sido severamente criticado por los diputados agredidos, quienes señalaron que este tipo de acciones sólo contribuyen a agravar la crisis institucional que atraviesa Guatemala. En medio de empujones y la presencia de las Fuerzas Especiales de la Policía Nacional Civil, las diputadas oficialistas Andrea Reyes y Laura Marroquín lograron ingresar al recinto junto a una jueza de Paz para llevar a cabo un recurso de exhibición personal, lo que pone de manifiesto la complejidad y el grado de tensión que rodea este proceso electoral.
La situación se vuelve aún más delicada considerando que la Universidad de San Carlos de Guatemala tiene un papel clave en la renovación de las altas cortes y la Fiscalía General, entre otros órganos de control. Esto significa que el desenlace de esta elección no solo impactará a la comunidad universitaria, sino que también podría tener repercusiones en la gobernanza y en el sistema judicial del país. La falta de legitimidad en este proceso electoral podría debilitar aún más las instituciones democráticas de Guatemala.
La Organización de Estados Americanos (OEA) se ha manifestado recientemente al respecto, instando al Estado guatemalteco a evitar un “proceso viciado” como el que se está llevando a cabo en la Usac. La OEA ha reiterado que la autonomía universitaria no puede ser utilizada como excusa para la inacción ante posibles delitos, lo que pone en la mira la responsabilidad de las autoridades en la supervisión y regulación de estos procesos.
En este contexto, se hace necesario un análisis profundo sobre el futuro de la universidad y su impacto en la vida política de Guatemala. La comunidad académica y la sociedad civil deben estar atentas a los acontecimientos, ya que la legitimidad de esta elección podría definir no solo la dirección de la Usac, sino también el rumbo del país en un momento en que la crisis institucional se hace cada vez más evidente.



