En el marco de un clima de estabilidad cambiaria que se ha mantenido en el mercado oficial durante varios meses, los analistas económicos han ajustado sus proyecciones respecto al comportamiento del dólar, según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) difundido por el Banco Central de la República Argentina (BCRA). Este informe, que reúne las estimaciones de diversas consultoras, bancos y centros de investigación, ha señalado que la mediana de las proyecciones estima que el dólar mayorista alcanzará un valor de $1.420 para abril de 2026, lo que representa una disminución de $32 en comparación con las previsiones anteriores. Este cambio en las expectativas refleja tanto un ajuste a la baja en las expectativas inflacionarias como una evaluación más cautelosa del entorno económico.
De acuerdo con las proyecciones más recientes, el mercado anticipa un incremento gradual del tipo de cambio oficial. Sin embargo, este crecimiento será más lento en comparación con los relevamientos anteriores. La mediana de las proyecciones sugiere que el dólar mayorista podría llegar a $1.700 para diciembre de 2026, lo que implica un aumento interanual del 17,4%. Este aumento resulta no solo inferior a los cálculos previos, sino que también se encuentra por debajo de la inflación prevista para ese año, que se estima en un 29,8%.
Entre los analistas que se consideran más precisos en sus pronósticos, conocidos como el Top 10 del REM, el pronóstico es aún más conservador, situando el dólar en $1.633 para finales de 2026. Esta tendencia refuerza la noción de que la dinámica cambiaria se mantendrá controlada, lo que podría indicar una mayor intervención por parte del BCRA para evitar fluctuaciones bruscas en el tipo de cambio oficial. Esta estrategia parece estar diseñada para minimizar el impacto de la volatilidad externa y las tensiones inflacionarias internas.
Los expertos del mercado coinciden en que el tipo de cambio oficial podría experimentar un atraso en términos reales. Según los datos del REM, el dólar seguiría creciendo a un ritmo inferior al de la inflación, al menos hasta septiembre, consolidando así un escenario de apreciación cambiaria. Esta situación podría tener implicancias significativas para la economía, ya que una apreciación del tipo de cambio oficial podría ayudar a contener la inflación, pero también podría afectar la competitividad de las exportaciones argentinas, que dependen de un tipo de cambio más competitivo.
A pesar de la estabilidad actual, el relevamiento sugiere que podría haber un cambio en la dinámica del mercado hacia la segunda mitad del año. Si bien las proyecciones aún apuntan a un aumento gradual, la percepción entre los actores del mercado es que el ritmo de devaluación podría acelerarse en el segundo semestre. Esta expectativa se debe a factores internos y externos, incluidos posibles cambios en la política monetaria de otros países y la evolución de la economía local.
En resumen, el escenario cambiario para el dólar en los próximos meses se presenta con un enfoque más moderado respecto a las expectativas anteriores. La estabilidad actual puede dar paso a ajustes en el tipo de cambio oficial, pero también se vislumbra una posibilidad de mayor volatilidad a medida que avanza el año. Los analistas continuarán observando de cerca las variables económicas que podrían influir en estas proyecciones, ya que el contexto internacional y local seguirá siendo determinante en la evolución del tipo de cambio.



