Nairobi, 8 de mayo (Redacción Medios Digitales).- Una tragedia se desató en el condado de Pokot Oeste, en el oeste de Kenia, donde al menos 15 personas perdieron la vida tras el colapso de una mina de oro artesanal. Entre las víctimas se cuentan diez mujeres que se encontraban trabajando en el interior de la mina cuando ocurrió el siniestro, según confirmaron las autoridades locales y la Cruz Roja. Este suceso pone de relieve las peligrosas condiciones en las que operan muchas minas informales en el país, donde la falta de regulaciones adecuadas y la escasa supervisión suelen resultar en accidentes devastadores.
El incidente tuvo lugar en las colinas de Rumos, localizadas a unos 400 kilómetros de la capital, Nairobi, durante la tarde del jueves. En ese momento, un gran número de mineros se hallaba dentro del yacimiento, que cedió de manera repentina, dejando a varios trabajadores atrapados bajo toneladas de tierra y escombros. Isaac Lomwai, jefe administrativo de la zona y responsable de las operaciones de seguridad, informó que hasta el momento se han recuperado 15 cuerpos, aunque el número de víctimas podría aumentar a medida que continúan las labores de rescate.
"Estamos trabajando incansablemente para localizar a posibles sobrevivientes y recuperar los cuerpos de los fallecidos", expresó Lomwai a los medios locales, mientras destacaba la complejidad de las labores de rescate. Según su relato, una roca se desprendió de la sección en la que estaban trabajando los mineros antes del colapso, lo que provocó la tragedia. La situación es crítica, ya que se estiman que aún hay personas atrapadas en el lugar, lo que genera una gran angustia entre las familias que esperan noticias de sus seres queridos.
La Cruz Roja de Kenia también se pronunció sobre la situación, advirtiendo que la cifra de muertos podría ser superior a la reportada inicialmente. La organización humanitaria señaló que desde el lugar del derrumbe aún se escuchan ruidos, lo que indica que podría haber más personas atrapadas. Esta incertidumbre ha llevado a un aumento en la desesperación de los familiares de los mineros que se encontraban en la mina al momento del accidente.
Las labores de rescate se ven complicadas por el clima adverso, ya que intensas lluvias están afectando la región, lo que hace que el terreno sea aún más inestable. Equipos de emergencia, voluntarios y residentes locales están trabajando contrarreloj para despejar los escombros y acceder a los posibles sobrevivientes. Sin embargo, las autoridades han advertido que la seguridad de los rescatistas es primordial y han instado a proceder con cautela en un entorno tan riesgoso.
Este trágico suceso pone de relieve las precarias condiciones en las que operan muchas minas artesanales en Kenia, donde la falta de regulación y supervisión puede dar lugar a accidentes fatales. Las minas informales, que atraen a miles de trabajadores debido a la búsqueda de oportunidades económicas, suelen carecer de medidas de seguridad adecuadas, exponiendo a los mineros a graves riesgos. Se espera que este incidente genere un debate sobre la necesidad de implementar regulaciones más estrictas y mejorar la seguridad en el sector minero artesanal del país.



