En un hecho alarmante que resalta la creciente crisis de seguridad en Haití, James Boyard, director de gabinete del Ministerio de Defensa y destacado experto en seguridad, fue secuestrado por un grupo armado en la capital, Puerto Príncipe. Este incidente marca un hito, ya que Boyard es el funcionario de más alto rango capturado en los últimos años en un país que ha sido azotado por la violencia y el control territorial de pandillas. La noticia fue confirmada por una fuente cercana al caso, quien prefirió mantener su anonimato debido a la sensibilidad de la situación.
El secuestro tuvo lugar el jueves en Bourdon, un área que, aunque considerada relativamente segura, ha visto un crecimiento en la actividad delictiva. Se estima que alrededor del 70% de Puerto Príncipe está bajo el dominio de una poderosa coalición de pandillas conocida como Viv Ansanm, la cual fue designada como organización terrorista por Estados Unidos en mayo del año pasado. Este contexto de inseguridad ha convertido a Haití en un terreno fértil para el crimen organizado, haciendo que la vida diaria de los ciudadanos y funcionarios se vea cada vez más amenazada.
James Boyard, además de su rol en el Ministerio de Defensa, también es politólogo y ha sido fundamental en los esfuerzos por reconstruir las fuerzas armadas del país. Su experiencia incluye la evaluación de la Policía Nacional de Haití, donde ha trabajado en la implementación de reformas necesarias en un contexto de creciente violencia. La magnitud del secuestro de un funcionario de su calibre sugiere que el crimen pudo haber sido planificado con meticulosidad y posiblemente con la complicidad de alguien dentro de su círculo de seguridad, según el análisis de expertos como Diego Da Rin, del International Crisis Group.
Da Rin subrayó que la creciente frecuencia de secuestros en áreas que antes se consideraban seguras es un indicativo de la deteriorada situación de seguridad en el país. En algunos casos, los miembros de pandillas han sido vistos usando uniformes policiales como parte de operativos falsos para detener a ciudadanos. Este tipo de tácticas no solo busca el rescate de las víctimas, sino que también tiene la intención de desincentivar a las autoridades a llevar a cabo operaciones en zonas controladas por las pandillas, donde las víctimas a menudo son mantenidas cautivas.
En un reciente operativo policial en Villa de Dios, un barrio dominado por la pandilla 5 Segundos, liderada por el temido Johnson André, conocido como “Izo”, se evidenció la lucha del gobierno contra estas organizaciones criminales. Las pandillas, que han intensificado sus actividades delictivas, han comenzado a apuntar a personas con doble nacionalidad y a funcionarios públicos, lo que sugiere un cambio en sus estrategias de secuestro para obtener rescates más altos y asegurar el control de sus territorios.
Este preocupante fenómeno de secuestros de alto perfil no es nuevo en Haití. En los últimos años, se han registrado casos que involucran a periodistas haitianos, misioneros internacionales y otros ciudadanos, generando una sensación de inseguridad generalizada. Según un informe de la ONU, entre diciembre de 2025 y febrero de 2026, al menos 267 personas fueron secuestradas, con la mayoría de las víctimas siendo hombres. Aunque el número total de secuestros en 2025 fue de 1.268, lo que representó una caída del 40% con respecto al año anterior, la situación sigue siendo crítica y el secuestro de Boyard resalta la urgencia de abordar la crisis de seguridad en el país.



