El trágico suceso que tuvo lugar el 4 de junio a las 23:20 dejó una huella imborrable en la comunidad. Thiago Correa, un niño de solo siete años, perdió la vida tras recibir un disparo en la cabeza, producto de una balacera protagonizada por el policía federal Facundo Aguilar Fajardo. El pequeño estuvo internado durante 48 horas en un hospital antes de fallecer.
La decisión del juez Roberto Occhipinti, titular del Juzgado de Garantías N°3 de La Matanza, fue clara: el agente deberá enfrentar un juicio por homicidio culposo. Esta resolución se tomó a pesar de los intentos de la defensa, que buscaba que el caso fuera considerado como un homicidio con dolo eventual. Por su parte, el fiscal Diego Rulli también señaló que el policía es responsable de un homicidio en exceso de legítima defensa, ya que se encontraba en una situación de peligro cuando fue asaltado por cuatro delincuentes, entre ellos un menor de edad.
Los hechos ocurrieron cuando Aguilar Fajardo esperaba un colectivo en Avenida Crovara al 5600. Los asaltantes, armados con un revólver calibre .32 y un arma blanca, amenazaron al policía y a su madre. En respuesta, el agente hizo uso de su arma reglamentaria, pero disparó de forma indiscriminada, efectuando 11 tiros mientras los delincuentes se retiraban. Uno de esos disparos impactó en la cabeza de Thiago, quien se encontraba a casi 200 metros del lugar de los hechos. Este caso ha suscitado un profundo debate sobre el uso de la fuerza y la responsabilidad de los agentes del orden en situaciones de riesgo.
Además de la muerte del niño, la balacera resultó en heridas graves para dos de los asaltantes, quienes también fueron alcanzados por los disparos. La investigación, que incluyó el análisis de cámaras de seguridad, reveló la gravedad de la acción del policía y ha generado un amplio seguimiento mediático y social, que espera justicia para la familia de Thiago Correa.



