En la provincia de Cabo Delgado, Mozambique, se han registrado múltiples ataques atribuidos a milicias islamistas desde octubre de 2017. Según informes recientes, la violencia ha ido en aumento en los últimos meses. Un grupo armado interceptó a varias personas cerca de Mocimboa de Praia, pidiéndoles ayuda para trasladar una embarcación que había quedado atascada en la costa de Anga. Sin embargo, tras este acercamiento, las víctimas fueron forzadas a seguir a los agresores, quienes las llevaron a un destino desconocido.
Se estima que al menos ocho personas fueron secuestradas en este incidente, según reportes de medios locales. Los atacantes inicialmente solicitaron asistencia a sus víctimas, lo que precedió a su privación de libertad y posterior traslado. Hasta el momento, no se ha adjudicado oficialmente la responsabilidad del ataque, aunque las autoridades y varios análisis independientes lo vinculan con las actividades de grupos yihadistas en la región.
Cabo Delgado ha experimentado una serie de ataques de milicianos islamistas, frecuentemente asociados con una facción local del grupo Al Shabaab, aunque se aclara que no están vinculados con la organización del mismo nombre en Somalia. La facción conocida como Estado Islámico en África Central (ISCA) ha intensificado sus operaciones en Mozambique, aumentando la preocupación entre las comunidades locales y organismos internacionales. Expertos han subrayado que estos grupos operan mediante tácticas de intimidación, afectando a las poblaciones costeras y rurales donde la presencia del Estado es escasa. Desde el inicio de la insurgencia, la violencia ha provocado desplazamientos y una grave crisis humanitaria en la zona.



