La Corte Suprema de Justicia de la Nación ha ratificado la pena de nueve años de prisión impuesta a Pablo Gabriel Torres Lacal, el conductor de la lancha que en marzo de 2016 provocó un trágico accidente en el Delta de Tigre, resultando en la muerte de Manuel Storani, hijo del reconocido dirigente radical Federico Storani. Esta decisión judicial pone fin a un prolongado proceso que ha generado gran conmoción en la sociedad argentina, especialmente entre quienes conocían a las víctimas, incluido Francisco Gotti, amigo del condenado. La condena se hizo efectiva una vez que el fallo se volvió firme, lo que significa que Torres Lacal comenzará a cumplir su pena de prisión de inmediato.

Los magistrados Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, tras evaluar los argumentos presentados por la defensa, desestimaron cualquier posibilidad de revisión de la sentencia bajo el artículo 280 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación. Este fallo no solo reafirma la gravedad del delito cometido, sino que también sienta un precedente en la forma en que se trata la conducción irresponsable en embarcaciones, un tema que ha sido objeto de debate y preocupación en la comunidad marítima y entre los legisladores.

El fatal accidente se produjo en la noche del 31 de marzo de 2016, cuando Manuel Storani, de apenas 14 años, se encontraba a bordo de la lancha Mad II junto a su madre, Ángeles Bruzzone, y otros cuatro ocupantes. En un giro inesperado, la embarcación Shark II, pilotada por Torres Lacal, apareció sin luces y a alta velocidad, colisionando con el Mad II. El impacto fue devastador y resultó en la muerte instantánea de Manuel, Ángeles y Gotti, dejando una profunda herida en sus seres queridos y en la comunidad.

Durante el juicio, se reveló que los ocupantes de la lancha de Torres Lacal estaban en un estado de exaltación, aunque los análisis toxicológicos realizados no mostraron la presencia de alcohol en su sistema. Sin embargo, uno de los acompañantes admitió que habían consumido bebidas alcohólicas antes de emprender el viaje a un bar local. Esta información generó un debate sobre la responsabilidad de los conductores de embarcaciones y la necesidad de establecer regulaciones más estrictas para prevenir accidentes similares en el futuro.

El proceso judicial fue largo y complejo, extendiéndose más de siete años desde la tragedia. Durante las audiencias, Federico Storani y amigos de Manuel sostuvieron carteles exigiendo justicia, lo que reflejó el dolor y la indignación de la comunidad. La defensa intentó argumentar que el incidente fue un accidente inevitable, pero el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de San Isidro lo halló culpable de homicidio simple y le impuso una pena de nueve años de prisión.

A finales de 2023, la decisión fue confirmada por el Tribunal de Casación Penal de la provincia de Buenos Aires y, posteriormente, la Suprema Corte de Justicia de la provincia rechazó los recursos presentados por la defensa. Finalmente, la Corte Suprema de Justicia de la Nación desestimó cualquier intento de anular la sentencia, dejando claro que la justicia había sido servida. Tras conocer el fallo, Federico Storani expresó un alivio ante la resolución, aunque subrayó que la condena no podía devolverle a su hijo ni a su ex esposa. La sentencia ha sido considerada ejemplificadora, resaltando la importancia de la responsabilidad en la conducción de embarcaciones y la necesidad de tomar en serio la seguridad en el agua.