La investigación sobre el asesinato de Diego Fernández Lima continúa avanzando, casi un año después del descubrimiento de sus restos en una casa del barrio porteño de Coghlan. En este contexto, el fiscal Marín López Perrando ha convocado a declarar a dos amigos de Cristian Graf, quien es considerado el principal sospechoso del caso. Las declaraciones están programadas para llevarse a cabo el martes 12 y el jueves 14 de mayo, y se espera que aporten información relevante para el esclarecimiento del crimen.
Javier Fernández, hermano de la víctima, expresó su esperanza en que las declaraciones de estos amigos de Graf sean sinceras y colaborativas. “Son muy cercanos a Cristian desde la época en que Diego fue asesinado”, comentó Javier, enfatizando la importancia de su testimonio para que la familia pueda encontrar la justicia que tanto anhela. La expectativa es alta en torno a lo que estas personas puedan revelar sobre su relación con Graf y cualquier posible conocimiento que tengan sobre los hechos que rodearon la desaparición de Diego.
La citación a declarar a estos testigos se produce solo una semana después de que agentes de la Gendarmería Nacional llevaran a cabo un allanamiento en la vivienda de Cristian Graf, situada en la avenida Congreso al 3700. Durante el operativo, se utilizó un georradar en el patio trasero, una medida que la fiscalía solicitó con la intención de detectar posibles restos humanos u otros elementos que pudieran ser relevantes para la investigación. Según López Perrando, se anticipa que los resultados del análisis estarán disponibles en aproximadamente un mes, lo cual podría representar un nuevo avance en la causa.
Durante su indagatoria, Cristian Graf negó tener una relación cercana con Diego Fernández Lima, afirmando que solo habían compartido un año escolar. En su declaración ante el juez Alejandro Litvak y el fiscal Martín López Perrando, insistió en que su círculo de amistades estaba compuesto por compañeros de los boy scouts, relación que, según sus abogados, ha perdurado en el tiempo. Graf también aseguró que desconocía que el cuerpo de Diego estuviese enterrado en el terreno de su casa familiar en Coghlan, una afirmación que ha generado suspicacias y cuestionamientos por parte de la familia de la víctima y de la opinión pública.
La historia de la desaparición de Diego Fernández Lima se remonta al 26 de julio de 1984, cuando fue visto por última vez tras regresar del colegio. Luego de almorzar con su madre, le pidió dinero para el colectivo, pero nunca regresó a casa. Ante la ausencia prolongada, sus padres se dirigieron a la entonces Comisaría 39° de la Policía Federal para denunciar su desaparición, que en un primer momento fue catalogada como una supuesta “fuga de hogar”. A pesar de los esfuerzos de la familia por visibilizar el caso, pegando panfletos y buscando apoyo mediático, la situación se tornó trágica cuando el padre de Diego falleció sin obtener respuestas sobre el paradero de su hijo.
El caso dio un giro inesperado el 20 de mayo de 2025, cuando un grupo de trabajadores encontró restos óseos durante la construcción de una pared en la casa de avenida Congreso 3748, que había pertenecido a la artista Marina Olmi y fue alquilada posteriormente por el músico Gustavo Cerati. Este hallazgo se produjo en el contexto de un desmoronamiento de tierra en el jardín del chalet, marcando un hito en la investigación que había permanecido estancada durante años. Esta nueva evidencia ha renovado la esperanza de justicia para la familia Fernández y ha reabierto un caso que ha dejado una profunda herida en la sociedad argentina.
A medida que avanza la causa, la atención se centra ahora no solo en las declaraciones de los amigos de Cristian Graf, sino también en los resultados del análisis del terreno donde se realizó el allanamiento. La búsqueda de justicia por el crimen de Diego Fernández Lima continúa, y cada nueva pieza de información puede ser crucial para develar la verdad detrás de su trágica desaparición.



