Una investigación de la empresa de seguridad Varonis detectó un fallo crítico en Microsoft Copilot que habría permitido sortear el requisito de consentimiento explícito para acceder a información sensible. El hallazgo surgió durante una prueba orientada a desarrollar una vulnerabilidad capaz de facilitar la extracción de datos de usuarios que hicieran clic en un enlace preparado para ese fin.
Las medidas de seguridad de Copilot inicialmente rechazaban las solicitudes vinculadas con información sensible y advertían que cualquier acción de ese tipo requería la autorización del usuario. Sin embargo, durante una conversación destinada a consultar el funcionamiento de esas barreras, el sistema habría proporcionado detalles técnicos sobre su arquitectura interna y parámetros que no estaban documentados.
Según explicó Lior Adar, investigador sénior de Varonis, Copilot “al principio se negaba constantemente, pero cada negativa revelaba detalles técnicos sobre su arquitectura interna”. De acuerdo con su relato, el intercambio continuó hasta que la inteligencia artificial “finalmente, reveló parámetros no documentados”.
Adar señaló que esos parámetros fueron utilizados para configurar indicaciones de ejecución automática e inyectar una solicitud directamente en Copilot. El borrador de la investigación queda inconcluso al describir el alcance final de esa técnica, por lo que no permite precisar qué datos fueron extraídos ni si el procedimiento llegó a afectar a usuarios reales.



