La guerra interna que se libra entre las facciones del Cartel de Sinaloa no ha tenido un impacto significativo en el envío de fentanilo hacia Estados Unidos. Así lo revela un reciente informe de la organización International Crisis Group, que destaca cómo la violencia en el estado mexicano de Sinaloa continúa en aumento, a pesar de los esfuerzos del Gobierno federal por controlar la situación. Durante los últimos dos años, más de 3.000 personas han perdido la vida a causa de esta ola de violencia, lo que pone de manifiesto la complejidad del conflicto y la incapacidad del Estado para revertir la situación.
El informe titulado 'La guerra de los herederos en Sinaloa: combatir el crimen en México bajo presión en EE.UU.' destaca que la crisis de violencia no solo persiste, sino que ha evolucionado, trasladándose a zonas más rurales del estado. David Mora, investigador principal del estudio, comentó que esta transformación de la violencia se ha dado a pesar del gran despliegue militar que ha realizado el Gobierno en la región. Mora explicó que el conflicto se intensificó tras la captura en 2024 del narcotraficante Ismael 'El Mayo' Zambada en EE.UU., lo que generó fracturas entre las distintas facciones del cartel, dando lugar a una serie de enfrentamientos violentos entre Los Mayos y Los Chapitos.
A casi dos años de esta guerra interna, los resultados del informe indican que el Estado mexicano se encuentra lejos de alcanzar un cambio significativo en la dinámica del crimen organizado. Mora destacó que los ataques entre estas facciones se están volviendo más estratégicos y enfocados, en lugar de ser aleatorios. En este contexto, los Mayos parecen estar ganando terreno frente a Los Chapitos, con un alto costo en términos de vidas, ya que muchos de los desaparecidos y asesinados son jóvenes e incluso menores de edad.
A pesar de la violencia y el desgaste que esto supone para la estructura del cartel, el informe señala que la demanda y el precio del fentanilo en EE.UU. se mantienen estables. Esto sugiere que los mercados criminales han logrado adaptarse, y otros grupos criminales podrían estar asumiendo parte de la oferta de estas sustancias. Este fenómeno resalta la resiliencia de la industria del narcotráfico, que parece encontrar formas de subsistir incluso en medio de conflictos internos.
El análisis también pone de relieve cómo las distintas facciones del Cartel de Sinaloa siguen manteniendo un fuerte control sobre diversas áreas de su territorio, donde el poder de decisión recae en grupos criminales y no en las autoridades del Estado. Mora, quien llevó a cabo más de 60 entrevistas para este estudio, enfatiza que la situación actual refleja una profunda complicidad entre actores políticos locales y el narcotráfico, lo que ha llevado a una especie de 'captura institucional' en Sinaloa.
Dentro de este panorama, el despliegue de más de 10.000 militares en el estado, concentrados en la capital Culiacán, ha permitido realizar incautaciones significativas de narcóticos. Sin embargo, los niveles de violencia siguen siendo alarmantemente altos en comparación con los registros anteriores. Esta situación ha llevado al investigador a concluir que la actual estrategia de refuerzo militar representa un cambio en la filosofía del Gobierno, que antes promovía un enfoque de 'abrazos y no balazos', adoptado durante la administración de Andrés Manuel López Obrador. Con la llegada de la presidenta Claudia Sheinbaum, se percibe una nueva dinámica en la que el Gobierno se posiciona como un actor activo en la lucha contra el crimen organizado, lo que podría tener implicaciones importantes para el futuro del combate al narcotráfico en el país.



