En un informe alarmante, se han revelado prácticas de la Administración para el Control de Drogas (DEA) relacionadas con la circulación de fentanilo en Nuevo México, donde cientos de miles de pastillas fueron permitidas en las calles entre 2023 y 2025. Este comportamiento ha sido denunciado por agentes actuales y retirados, quienes sostienen que la estrategia perseguía la creación de casos judiciales más robustos contra organizaciones de narcotráfico, sin considerar el grave impacto en la comunidad local.

Los datos oficiales indican que, a pesar de que las muertes por sobredosis a nivel nacional disminuyeron en un 14% el año pasado, en Nuevo México la situación es opuesta, con un aumento del 21% en las muertes atribuidas al uso de fentanilo. Esta disparidad pone de manifiesto la gravedad de la crisis de salud pública en el estado, que se ha convertido en un epicentro del narcotráfico, especialmente en barrios como el conocido como “War Zone” en Albuquerque, donde la violencia y el consumo de drogas han alcanzado niveles alarmantes.

La investigación, llevada a cabo por un medio de comunicación, revela que los agentes de la DEA estaban al tanto de las transacciones de fentanilo, siguiendo de cerca las operaciones y descifrando comunicaciones entre los traficantes, pero optaron por no incautar la droga. Un caso que ilustra esta inacción es el de una operación en junio de 2023, donde se permitió la entrega de 74,000 pastillas en un parque de casas móviles de Albuquerque, a pesar de que los agentes estaban monitoreando activamente la situación. Este tipo de decisiones han sido justificadas por la DEA como parte de una estrategia mayor, pero las consecuencias para la comunidad han sido devastadoras.

David Howell, un agente especial de la DEA que ha denunciado estas prácticas, explicó que esta táctica ha llevado a un aumento en las muertes, señalando la falta de acción como una ceguera deliberada por parte de la agencia. "Envenenamos a nuestra comunidad para armar casos", expresó Howell, haciendo eco del dolor y la frustración de muchos en la comunidad afectada. Su denuncia formal en 2023 ha puesto de relieve lo que considera un grave riesgo para la seguridad pública, sugiriendo que la DEA ha priorizado la construcción de casos sobre la protección de vidas humanas.

Un exsupervisor de la DEA, que prefirió permanecer en el anonimato, corroboró las afirmaciones de Howell, indicando que durante investigaciones en Albuquerque se dejaron pasar “millones” de pastillas de fentanilo en un esfuerzo por desmantelar redes de tráfico. Esta falta de acción ha suscitado preocupaciones sobre la efectividad y ética de las operaciones de la DEA, que se enfrentan a un creciente escepticismo por parte de la comunidad y analistas.

A pesar de que la DEA logró presentar lo que se considera la mayor incautación de fentanilo en su historia en mayo de 2025, con más de 3 millones de pastillas, la pregunta que persiste es: ¿cuántas vidas se perdieron mientras esta estrategia fue implementada? Con el conocimiento de que estas pastillas estaban circulando, y sin una contabilidad clara sobre su destino final, la comunidad de Nuevo México enfrenta un desafío monumental en su lucha contra el abuso de sustancias y la violencia asociada al narcotráfico. Las repercusiones de estas decisiones podrían tener un impacto duradero, dejando una huella imborrable en la salud pública y la seguridad de la región.