El reciente hallazgo de la autopsia realizada a Monika Silva, una activista polaca que fue encontrada sin vida en Ecuador el 8 de junio, ha revelado que su muerte fue provocada por un asesinato. Este informe fue presentado por el equipo legal de la familia de Silva, quien se destacó por su lucha contra la corrupción en el país sudamericano. La abogada Lita Martínez, directora del Centro Ecuatoriano para la Promoción y Acción de las Mujeres (Cepam), enfatizó que los resultados periciales desmienten las afirmaciones iniciales del gobierno que sugerían un posible suicidio.
La abogada Martínez subrayó la gravedad del caso al declarar que "con los informes periciales tenemos la certeza de que estamos frente a una muerte violenta". Esta afirmación contrasta con las declaraciones del ministro del Interior, John Reimberg, quien insinuó que Silva podría haberse suicidado basándose en supuestas evidencias encontradas en su hogar. Martínez criticó duramente esta postura, argumentando que atribuir la muerte de una mujer a un suicidio sin una investigación adecuada desvía la atención de los motivos reales detrás del hecho, que podría estar vinculado a su activismo.
El Centro Ecuatoriano para la Promoción y Acción de las Mujeres y el Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CDH) han tomado la representación legal de la familia Silva. Esta colaboración ha permitido a los abogados acceder a los resultados de la autopsia y a los detalles de la investigación que lleva adelante la Fiscalía por el delito de femicidio. En este sentido, Martínez señaló que es crucial investigar el asesinato desde dos perspectivas: su trabajo como defensora de derechos humanos y su condición de mujer, lo cual podría haber influido en la violencia que sufrió.
Billy Navarrrete, director del CDH, también hizo hincapié en la situación de vulnerabilidad que enfrentan los defensores de derechos humanos en Ecuador. Según Navarrrete, el caso de Silva pone de manifiesto los constantes ataques que sufren quienes luchan por la justicia en el país. "Estamos en condición de desamparo. No existen en Ecuador mecanismos de protección para el trabajo que hacemos, que es muy peligroso", afirmó, reflejando una realidad alarmante para aquellos que defienden los derechos fundamentales.
El hallazgo del cuerpo de Silva en su vivienda en Montañita, una localidad de la provincia costera de Santa Elena, ha generado conmoción en la sociedad ecuatoriana. La activista era conocida por sus denuncias sobre casos de corrupción en la región, lo que añade un contexto aún más complejo a su trágico desenlace. La preocupación por su muerte ha trascendido fronteras, llevando a la Delegación de la Unión Europea y a la Embajada de Polonia en Perú a exigir una investigación rápida y transparente que esclarezca las circunstancias de su fallecimiento.
Por su parte, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha hecho un llamado al Estado ecuatoriano para que considere la posible relación entre su labor en defensa de los derechos humanos y las amenazas que enfrentó. La CIDH instó a que esta línea de investigación se priorice, reconociendo el riesgo que corren aquellos que se atreven a alzar la voz contra la corrupción y la injusticia. En un momento en el que la violencia contra las mujeres y los defensores de derechos humanos está en aumento, el caso de Monika Silva se convierte en un símbolo de la lucha por la justicia y la verdad en Ecuador.
Finalmente, el Cepam y el CDH informaron que, por el momento, el cuerpo de Silva permanecerá en la provincia de Santa Elena, donde se espera que se realicen procedimientos adicionales antes de su inhumación. Las organizaciones defensoras de derechos humanos reiteran su compromiso de seguir luchando por justicia en este caso y en otros similares, mientras la sociedad civil observa con atención el desarrollo de la investigación.



