En el marco del juicio de destitución que se lleva a cabo contra los fiscales Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro, se han revelado serias deficiencias en la recolección de pruebas en el caso del asesinato de Nora Dalmasso, uno de los crímenes más impactantes en la provincia de Córdoba. Durante la tercera audiencia, el médico forense Martín Subirachs compartió su experiencia en la escena del crimen, donde la falta de insumos y herramientas adecuadas obligó al equipo a improvisar en un contexto ya de por sí complejo. La declaración de Subirachs pone de manifiesto no solo las limitaciones materiales, sino también cuestiona el manejo de la investigación en una causa que ha captado la atención de la sociedad argentina desde su inicio.
Al iniciar su testimonio en la Legislatura Unicameral provincial, Subirachs expuso las condiciones adversas bajo las cuales tuvo que trabajar. Acompañado por otros dos forenses, el médico indicó que la Fiscalía había solicitado su intervención, algo inusual ya que normalmente solo un forense asiste a la escena del crimen. Sin embargo, el equipo se presentó sin el equipo básico necesario, como un maletín de forense, lo que complicó aún más la situación. "Nosotros nunca tuvimos un maletín para ir a la escena del crimen, no teníamos insumos", enfatizó, resaltando la precariedad de los recursos disponibles en el momento crucial de la investigación.
La falta de insumos estériles también fue un tema central en su declaración. Subirachs mencionó que, al llegar al hogar de la víctima, se encontraron con un entorno que dificultaba la tarea de recolección de evidencia. El forense relató cómo, en su intento por asegurar la integridad de la escena del crimen, se vio obligado a tomar decisiones improvisadas. Al no contar con tijeras estériles, tuvo que deshacer el nudo del cinto que había sido utilizado como arma homicida con sus propias manos, lo que plantea interrogantes sobre el manejo adecuado de la evidencia. "Opté por desarmar el nudo con cuidado y lo coloqué en una bolsa plástica común, para evitar la contaminación con herramientas de la casa", explicó, poniendo en evidencia la falta de protocolos adecuados en el manejo de la escena del crimen.
Subirachs también se refirió al impacto que estas limitaciones tuvieron en la cadena de custodia de las pruebas recolectadas. A pesar de los obstáculos, el equipo se sometió a pruebas de ADN para demostrar que no había contaminación en la escena. Esta decisión, tomada por el fiscal Di Santo, fue considerada por Subirachs como una estrategia prudente en medio del caos. Sin embargo, la situación revela fallas sistemáticas en la preparación y equipamiento de los equipos forenses que trabajan en casos de alta relevancia.
Durante su declaración, el forense recordó que al llegar al lugar, la policía ya había formulado la hipótesis de un suicidio, lo que complicó aún más la preservación de la escena. Subirachs solicitó a las autoridades que se asegurara la integridad del lugar mientras su equipo comenzaba a tomar muestras para la autopsia y a realizar una simulación de los hechos. El informe final determinó que la causa de muerte fue el estrangulamiento, seguido del intento de ocultar este acto atroz.
La declaración de Subirachs añade una nueva capa de complejidad a un caso que ha estado rodeado de controversia y especulación desde el principio. La falta de recursos y el manejo cuestionable de la evidencia no solo han afectado la investigación, sino que también han dejado una marca en la confianza pública hacia las instituciones encargadas de garantizar la justicia. La audiencia continúa, y las repercusiones de este testimonio podrían tener efectos duraderos en el futuro de la investigación y en la percepción pública de la justicia en Córdoba.



