A dos meses del trágico incendio en la Cárcel de Mujeres de Bouwer, que resultó en la muerte de dos internas, la familia de una de las víctimas solicita que se esclarezcan las circunstancias de este lamentable suceso. Las víctimas, Agostina Guadalupe Pedraza, de 25 años, y María Flavia Ramallo, de 33, fueron halladas sin vida en un entorno que, según familiares, presenta múltiples irregularidades en el manejo por parte del personal penitenciario.
Valeria Soledad Romero, madre de Pedraza, ha pedido ser reconocida como querellante en la causa y exige que se investiguen las condiciones en las que su hija falleció. Se alega que en el momento del incendio, Pedraza se encontraba en una celda de aislamiento, bajo custodia estatal y sin condena firme. La familia sostiene que su traslado a Bouwer fue para facilitar su contacto con seres queridos durante las festividades, particularmente con su hija menor.
Las denuncias incluyen la presencia de colchones inflamables en la celda, la aparente existencia de un encendedor y la falta de funcionamiento de los matafuegos. Además, se señala que el personal penitenciario tardó en abrir las puertas a pesar de los gritos de auxilio de Pedraza, y que otras internas fueron evacuadas antes que ella. Romero afirma que el Estado tiene la obligación legal de proteger la vida de quienes se encuentran privados de libertad, y la querella pide que se investigue si hubo intentos de encubrimiento de los hechos posteriores al incendio, así como otros delitos graves que podrían haber ocurrido.



