El general Rafael Del Pino, ex alto mando de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba y reconocido disidente, ha emitido un mensaje contundente a los militares de su país desde el exilio, a través de la emisora Radio Martí. En una conversación con el periodista Mario J. Pentón, Del Pino hizo un llamado explícito a sus excompañeros de armas para que se nieguen a acatar órdenes que impliquen la represión de la población civil. El exgeneral no dudó en señalar a la familia Castro y al conglomerado GAESA como responsables del actual estado de opresión que vive Cuba, comparando el régimen con el de Corea del Norte.

Durante su intervención, Del Pino subrayó la grave crisis que enfrenta la nación, afirmando que, tras más de seis décadas de dictadura, Cuba ha caído por debajo de Haití en indicadores económicos y sociales. Esta alarmante afirmación destaca la profunda descomposición del sistema que ha gobernado la isla, cuyas consecuencias se sienten en el día a día de sus ciudadanos. El general también hizo referencia a la oferta de ayuda humanitaria de cien millones de dólares por parte de Estados Unidos, que podría ser un salvavidas para los cubanos, pero que no se concretará mientras el régimen actual continúe en el poder.

La exhortación de Del Pino se dirige no solo a los altos mandos militares, sino también a los soldados y ciudadanos en reserva, instándolos a evitar un sacrificio inútil en defensa de un régimen que, según él, prioriza a una élite oligárquica por encima del bienestar del pueblo. "Me resisto a pensar que alguno de ellos pueda cometer el imperdonable crimen de sacrificar centenares de miles de sus subordinados para proteger a la familia Castro", expresó con firmeza. Este mensaje resuena en un contexto donde la lealtad militar ha sido históricamente un pilar del régimen, pero que ahora enfrenta cuestionamientos internos.

Del Pino también hizo hincapié en que muchos de los actuales líderes militares nacieron después de la revolución y han estado expuestos desde pequeños a la propaganda del régimen. Recordó que estos oficiales fueron educados en un ambiente donde se fomentaba la devoción al comunismo y a figuras como el Che Guevara, lo que les ha llevado a tener una visión limitada de la realidad que enfrenta la isla. Esta dinámica plantea interrogantes sobre la capacidad de estos líderes para tomar decisiones que vayan en contra de una narrativa que han seguido durante toda su vida.

El exgeneral también instó a los oficiales de las Fuerzas Armadas a asumir la responsabilidad de salvar a Cuba. Afirmó que la situación de sus familias es igual de crítica, enfrentando la falta de alimentos, agua, medicinas y derechos básicos, lo que los convierte en parte de la misma lucha por la dignidad que libra el pueblo cubano. Este llamado a la empatía y a la reflexión sobre la situación social y económica del país busca movilizar a aquellos que tienen el poder de influir en el futuro de la nación.

Del Pino concluyó su intervención señalando que la negativa del gobierno cubano a aceptar la oferta de ayuda humanitaria impide que los recursos lleguen a quienes más los necesitan. En sus palabras, Washington no está dispuesto a entregar asistencia a un grupo que él considera criminal e incompetente. Este mensaje pone de relieve la urgencia de un cambio en la política interna de Cuba, así como la necesidad de que la comunidad internacional preste atención a la situación crítica que atraviesa la isla y a las voces que claman por un cambio real.

La advertencia del exgeneral a la cúpula del régimen y a GAESA es clara: la resistencia al cambio solo perpetuará el sufrimiento del pueblo cubano y la eventual caída de la dictadura será inevitable si no se toman medidas adecuadas. En este contexto, la voz de Del Pino se erige como un símbolo de esperanza para muchos, que ven en su mensaje un llamado a la acción y la posibilidad de un futuro diferente para Cuba.