La situación en Haití ha alcanzado un nuevo nivel de urgencia, según lo expresado por Ana Piquer, directora para las Américas de Amnistía Internacional. En un comunicado reciente, Piquer subrayó que la implementación de drones armados por parte de las fuerzas de seguridad haitianas y sus aliados no solo es preocupante, sino que también representa un peligro inmediato para la población, especialmente para la niñez. Esta advertencia surge en el contexto de un aumento alarmante de la violencia en el país, donde los conflictos entre bandas criminales han dejado un saldo devastador de muertes y heridos.
El uso de drones en áreas urbanas densamente pobladas marca un precedente inquietante en Haití. Piquer enfatizó que, además de poner en riesgo la vida de los ciudadanos, este método de combate podría resultar en ejecuciones extrajudiciales. La ONG instó a las autoridades haitianas a aclarar quiénes son los responsables de operar estos drones y bajo qué criterios legales se están utilizando, ya que la falta de transparencia en este ámbito podría agravar aún más la crisis humanitaria en el país.
La directora de Amnistía Internacional también calificó de "desconcertante y cruel" la utilización indiscriminada de drones en operaciones de seguridad. Según ella, mientras el Estado destina recursos a la militarización, millones de niños y niñas sufren las consecuencias de una vida marcada por el miedo, la falta de acceso a la educación y la desnutrición. En este sentido, Piquer argumentó que la protección de la infancia debería ser la prioridad central en cualquier esfuerzo por abordar la crisis de violencia que asola a Haití.
Las cifras son alarmantes. En el primer trimestre de 2026, al menos 1.642 personas perdieron la vida y 745 resultaron heridas en Haití, según los datos recopilados por la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (Binuh). De este total, las bandas criminales habrían sido responsables del 27% de las muertes, mientras que las operaciones de las fuerzas de seguridad contribuyeron al 69% de las víctimas, revelando un patrón preocupante que incluye a numerosos civiles, entre ellos, niños.
Un informe adicional de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) revela que entre marzo de 2025 y enero de 2026, las operaciones aéreas, que incluyen el uso de drones y helicópteros, resultaron en la muerte de 60 personas no vinculadas a pandillas. Entre estas víctimas se encontraban siete niños y seis niñas, lo que pone de manifiesto la vulnerabilidad de la población infantil en medio de un conflicto que parece no tener fin.
La situación en Haití es un reflejo de una crisis más amplia que afecta a toda la región del Caribe, donde el incremento de la violencia y la ineficacia de las instituciones estatales han llevado a un deterioro de los derechos humanos. En este contexto, la comunidad internacional se enfrenta al desafío de encontrar soluciones efectivas que no solo aborden la violencia, sino que también prioricen la seguridad y el bienestar de la niñez, un aspecto crítico que no puede ser ignorado en la búsqueda de paz y estabilidad en la nación caribeña.



