El juicio por el asesinato de Fernando 'Lechuga' Pérez Algaba, un trader cuyo cuerpo fue hallado desmembrado en una valija en un arroyo de Lomas de Zamora, dio inicio este lunes con la presentación de los presuntos responsables del crimen. Los acusados, Maximiliano Pilepich y Nahuel Sebastián Vargas, junto a su cómplice Matías Gil, están siendo juzgados en un proceso que ha captado la atención pública debido a la brutalidad del caso y las circunstancias que lo rodean.
La jornada comenzó con la selección del jurado, donde se hizo presente Javier Baños, abogado de la familia de la víctima, quien ha estado al tanto de cada detalle del proceso. Si todo avanza según lo previsto, el juicio se reanudará el martes a las 9 de la mañana, momento en el que se espera escuchar testimonios cruciales que podrían esclarecer aún más los sucesos que llevaron al trágico desenlace de Pérez Algaba. Entre los testimonios esperados se encuentran los de la martillera Vanesa Romera y la escribana Carolina Cerrato, quienes jugaron roles significativos en la investigación del asesinato.
Romera, en particular, tuvo un papel fundamental en el caso, ya que había presentado una denuncia ante el fiscal Marcelo Tavalaro de Morón por la desaparición del trader. El cuerpo de Pérez Algaba fue encontrado en el Arroyo del Rey, específicamente entre las calles Comodoro Rivadavia, Figueredo y Azamor, en Ingeniero Budge, entre el 23 y el 25 de julio de 2023. Este hallazgo se produjo a varios kilómetros de la residencia temporal de la víctima en Ituzaingó y aún más lejos del lugar donde se produjo el homicidio en General Rodríguez. Las condiciones en las que fue encontrado el cuerpo dificultaron su identificación, lo que hizo aún más urgente la búsqueda de respuestas sobre su paradero.
El contrato de alquiler que Pérez Algaba tenía con Romera abarcaba del 12 al 19 de julio, y se esperaba que el trader regresara a España, donde había fijado su residencia en Barcelona. Sin embargo, su ausencia para devolver las llaves del departamento, a pesar de contar con pasaje de regreso, encendió las alarmas. Al ingresar a la propiedad, los investigadores encontraron valijas listas y objetos personales, como perfumes, medicación psiquiátrica, una laptop y un iPad, lo que indicaba que la víctima tenía la intención de volver por sus pertenencias. Sin embargo, lo que no se halló fueron sus tres teléfonos celulares, su billetera y su perro Cooper, lo que aumentó las sospechas sobre su destino.
El fiscal Marcelo Domínguez verificó que la persona en cuestión era efectivamente el mismo hombre que había sido encontrado desmembrado, lo que subrayó la gravedad del crimen. Por otro lado, el testimonio de la escribana Cerrato es igualmente crucial, ya que la firma del acuerdo de deuda entre Pilepich y 'Lechuga' tuvo lugar en su oficina en Castelar. Este acuerdo, que fue sellado por la gestora Flavia Bomrad, otra implicada en el caso, se tornó en un elemento central de la trama que condujo al asesinato.
Según las indagaciones, Bomrad jugó un papel clave al facilitar un acto jurídico en la escribanía, engañando a la víctima para que creyera que Pilepich cumpliría con el pago de una deuda de 50 mil dólares. Esto llevó a Pérez Algaba a dirigirse al predio de 'Renacer', en General Rodríguez, donde se planeaba desarrollar un barrio privado y que, lamentablemente, se convirtió en la escena del crimen. El 18 de julio, el trader se presentó en el lugar junto a su perro para cobrar la primera cuota de 20 mil dólares, sin saber que su vida se encontraría en peligro.
El desarrollo de este juicio no solo es un momento decisivo para la justicia en este caso particular, sino que también refleja la complejidad de las relaciones en el mundo financiero y las trágicas consecuencias que pueden surgir de deudas y conflictos personales. La sociedad observa atentamente cómo se desentrañan los hechos y se busca justicia para una víctima que, según los testimonios, solo buscaba recuperar lo que le pertenecía.



