Melvin Trotter, de 65 años, fue ejecutado en Florida a las 18:15 hora local mediante inyección letal, convirtiéndose en la cuarta persona ejecutada en Estados Unidos en lo que va del año y la segunda en el estado durante 2026. Trotter había sido condenado en 1987 por el asesinato de Virginie Langford, una mujer de 70 años y propietaria de una tienda de comestibles. Su sentencia a muerte fue confirmada por el Tribunal Supremo de Florida en 1993, luego de revisar inconsistencias en la evaluación de factores agravantes durante su juicio.
La ejecución de Trotter se inscribe en un contexto donde Florida se posiciona entre las jurisdicciones con mayor número de ejecuciones en el país. En 2022, 47 personas fueron ejecutadas en Estados Unidos, de las cuales 19 correspondieron a Florida, marcando el nivel más alto desde 2009. Este fenómeno resalta la persistencia y la controversia que rodea a la pena de muerte en el sistema penal estadounidense, donde muchos condenados pueden pasar décadas en el corredor de la muerte antes de enfrentar su ejecución.
El caso de Trotter no solo ilustra la longevidad de los procesos judiciales en torno a la pena capital, sino también el debate sobre su aplicación en Estados Unidos. A pesar de las apelaciones y revisiones del proceso legal, la decisión de aplicar la pena de muerte se mantuvo firme, reflejando la complejidad del sistema judicial y la controversia que genera la existencia de la pena capital en la sociedad actual.



