Las autoridades estadounidenses han intensificado sus esfuerzos en conjunto con naciones del Caribe para frenar el tráfico ilegal de armamento que contribuye a la violencia y la inestabilidad en la región. A través de operaciones coordinadas, el uso de tecnología de vanguardia y asesoramiento especializado, las agencias norteamericanas han logrado realizar incautaciones históricas, desmantelar redes criminales transnacionales y llevar ante la justicia a aquellos que intentan contrabandear armamento y municiones desde territorio estadounidense hacia diversas islas caribeñas.

Un operativo destacado tuvo lugar en mayo de 2025, cuando la Jamaica Customs Agency, con la capacitación del Departamento de Estado, realizó una incautación sin precedentes de 238 armas de fuego y más de 23,000 cartuchos, los cuales estaban ocultos en calentadores de agua en el puerto de Kingston. Esta operación se posiciona como la mayor en la historia de la agencia, marcando un antes y un después en la lucha contra el contrabando de armas en la región.

En otro episodio relevante, en febrero de 2026, una fuerza de tarea de seguridad nacional de EE.UU. compuesta por diversas agencias, incluidas el Departamento de Justicia y el Departamento de Seguridad Nacional, desarticuló una red criminal de origen dominicano que operaba en múltiples estados. Durante esta operación, se incautaron más de un kilogramo de fentanilo y metanfetamina, así como diecisiete armas de fuego, resultando en la detención de seis individuos, de los cuales cuatro enfrentan cargos federales por conspiración para el tráfico de armamento. Esta serie de intervenciones subraya la importancia de la colaboración internacional en la lucha contra el crimen organizado.

A su vez, las autoridades dominicanas, en coordinación con la ATF y la HSI, lograron interceptar un contenedor proveniente de Miami con destino a Haití, que ocultaba 23 armas no declaradas, incluyendo rifles Barrett calibre .50, así como más de 36,000 municiones. Este hallazgo llevó a la formulación de cargos federales contra tres residentes de Florida, evidenciando la envergadura del tráfico ilícito de armas. La colaboración entre agencias estadounidenses y caribeñas no solo se enfoca en la incautación, sino también en mejorar las capacidades forenses y balísticas en países como Bahamas, Jamaica y República Dominicana, creando un frente unido contra el crimen organizado.