El gobierno de Ecuador ha puesto en marcha, desde el domingo, una operación de dos semanas en colaboración con Estados Unidos para combatir el narcotráfico, en un esfuerzo por desmantelar las organizaciones criminales que operan en el país sudamericano.
Esta acción se inscribe dentro de una alianza internacional destinada a combatir el crimen organizado, que incluye a 17 naciones y fue anunciada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en una reciente cumbre. La operación también refuerza la cooperación en materia de seguridad entre Quito y Washington, fundamental en la estrategia de los últimos años del presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, para frenar el tráfico de drogas, especialmente de cocaína.
El ministro del Interior, John Reimberg, resaltó la gravedad de la situación, describiéndola como un conflicto abierto contra las bandas criminales. En este contexto, se han desplegado alrededor de 30.000 soldados en diversas regiones del país, apoyados por vehículos blindados y helicópteros. Además, se implementaron toques de queda nocturnos en varias provincias costeras, donde se han registrado altos índices de violencia vinculada al narcotráfico, como Guayas y El Oro. Las autoridades, sin embargo, no han aclarado si los efectivos estadounidenses estarán presentes en el terreno, aunque ya han llevado a cabo operaciones conjuntas en el pasado.



