El gobierno de Ecuador ha decidido reabrir el paso fronterizo con Perú en la provincia de Loja, una medida que se había suspendido hace seis meses debido a preocupaciones de seguridad nacional y la lucha contra el crimen organizado. La ministra de Gobierno, Nataly Morillo, comunicó la noticia a través de su cuenta oficial en la red social X, resaltando que esta decisión surge tras una evaluación de los resultados obtenidos durante el cierre, bajo la administración del presidente Daniel Noboa.

Morillo explicó que el cierre anterior se implementó con el objetivo de contener el tráfico de armas y fortalecer el control gubernamental en la región. Al justificar la reapertura, la ministra destacó que los resultados de la medida anterior han sido positivos, aunque no proporcionó información específica acerca de esos logros. Este tipo de decisiones refleja la complejidad de la situación de seguridad en la frontera, donde la actividad delictiva ha ido en aumento en los últimos años.

A pesar de la reapertura, las autoridades han enfatizado que las fuerzas de seguridad seguirán operando en la zona para garantizar un control efectivo de la frontera y proteger a la población ecuatoriana. La vigilancia continúa siendo un tema prioritario para el gobierno, que ha manifestado su compromiso en la lucha contra diversas formas de delincuencia, incluyendo la trata de personas, el contrabando y el sicariato, que han afectado gravemente a la región.

Desde diciembre, Ecuador había optado por mantener abiertas únicamente las fronteras con Colombia y un paso específico hacia Perú, lo que generó un descontento considerable entre las comunidades locales. En particular, en Loja, el sector turístico y comercial expresó su preocupación por las repercusiones económicas que el cierre podría estar causando, lo que llevó a un clima de tensión en la zona.

Recientemente, más de cien personas se manifestaron pacíficamente en el área fronteriza de Macará, exigiendo la apertura del paso que conecta a ambos países. Este tipo de protestas destaca el impacto social y económico que las decisiones gubernamentales pueden tener en las comunidades fronterizas, que dependen en gran medida del intercambio comercial y del turismo transfronterizo para su subsistencia.

Desde el año 2024, Ecuador ha estado lidiando con un “conflicto armado interno”, declarado por el presidente Noboa para intensificar la lucha contra grupos criminales que han desatado una ola de violencia sin precedentes en el país. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos por controlar la situación, el año 2025 se registró como el más violento en la historia reciente de Ecuador, con una alarmante tasa de homicidios que supera los 50 por cada 100.000 habitantes. Esta realidad pone de manifiesto los desafíos persistentes que enfrenta el país andino en su lucha por la seguridad y la estabilidad.