A medida que se acerca el receso invernal en gran parte del país, la actividad turística comienza a cobrar impulso. Sin embargo, este año, la dinámica de la demanda presenta características diferentes en comparación con temporadas anteriores. Los consumidores se muestran más cautelosos y analíticos, priorizando la comparación de precios y buscando promociones atractivas. Esta tendencia ha llevado a muchos a tomar decisiones sobre sus viajes en función de las tarifas y ofertas disponibles, lo que marca un cambio en la forma en que los argentinos planifican sus escapadas.
El calendario escolar, que para este año abarca del 6 al 31 de julio según la provincia, favorece al sector turístico. Al distribuir el receso escolar a lo largo de casi todo el mes, se espera que los destinos turísticos puedan recibir un flujo constante de visitantes, evitando la congestión típica de las dos semanas centrales de las vacaciones. Este aspecto es clave para que los destinos puedan gestionar mejor los recursos y ofrecer una experiencia más satisfactoria a los turistas.
De acuerdo a un análisis realizado por Focus Market para Naranja X, la actividad turística comenzó a resurgir, aunque con un enfoque marcado en el turismo interno. Damián Di Pace, director de la consultora, señala que se observa un perfil de consumidor más exigente, que valora la relación entre precio y calidad. Las reservas muestran una tendencia hacia la compra de última hora y una clara preferencia por destinos nacionales, en contraste con el turismo internacional que ha perdido protagonismo en este contexto.
Entre los destinos más populares, San Carlos de Bariloche se mantiene como la elección predilecta de los argentinos. Le siguen lugares como Ushuaia, San Martín de los Andes, Villa La Angostura, Mendoza, El Calafate, Salta, Jujuy y Córdoba. No obstante, el tradicional viaje a la nieve también refleja las consecuencias de la inflación en el sector. Para una familia tipo compuesta por cuatro personas, un paquete de siete noches en un hotel de tres estrellas, que incluye vuelo, se cotiza este año en $5.242.004, lo que representa un incremento del 11% en relación al año anterior. Si el viaje se realiza en micro, el costo desciende a $3.992.207, aunque esto aún implica un aumento del 57% interanual.
Además de los costos de transporte y alojamiento, los gastos durante la estadía también son significativos. Por ejemplo, el acceso diario al Cerro Catedral tiene un coste de $90.000 por persona, mientras que el pase para esquiar alcanza los $160.000. El alquiler del equipo de esquí comienza en $68.500 y las clases de esquí tienen un precio que inicia en $306.000 por dos horas. Estos valores ponen de manifiesto la presión económica que enfrentan las familias argentinas al planificar sus vacaciones.
Por otro lado, los datos proporcionados por Plataforma10, una empresa dedicada a la venta de pasajes de micro, indican que las reservas anticipadas para el mes de julio han crecido un 5,5% en comparación con el mismo período del año anterior. Este aumento podría extenderse a medida que avance la temporada, consolidando un invierno donde el turismo nacional se convierte nuevamente en protagonista. Sin embargo, lo más interesante es que las vacaciones de invierno parecen estar surgiendo cada vez más desde el interior del país, con la ruta más vendida de la temporada proveniente de Córdoba, en lugar de la Ciudad de Buenos Aires.
En conclusión, los datos sugieren que el turismo nacional sigue fortaleciéndose y que los argentinos están optando por explorar su propio país. Además, el movimiento turístico ya no se centra únicamente en Buenos Aires, sino que las ciudades del interior también están desempeñando un papel fundamental tanto como emisoras como receptoras de viajeros. Esta tendencia podría marcar un cambio significativo en la forma en que se concibe el turismo en Argentina, fomentando un mayor desarrollo regional y una diversificación en los destinos elegidos por los argentinos para disfrutar de sus vacaciones de invierno.



