Ecuador ha implementado un toque de queda en varias provincias como parte de su estrategia de "Ofensiva total" contra el crimen organizado. Esta medida, que se extenderá hasta el 31 de marzo, afecta a las provincias de Guayas, Los Ríos, El Oro y Santo Domingo de los Tsáchilas, restringiendo la movilidad de los ciudadanos desde las 23:00 hasta las 5:00 horas. El gobierno, liderado por el presidente Daniel Noboa, considera crucial la colaboración de la ciudadanía para enfrentar esta emergencia nacional.
El despliegue de fuerzas comprende la movilización de aproximadamente 75.000 uniformados, de los cuales 30.000 pertenecen a las Fuerzas Armadas y 35.000 a la Policía Nacional. Las operaciones se centrarán en las áreas más afectadas por el crimen organizado, incluyendo actividades como la minería ilegal y el narcotráfico. En este contexto, el ministro de Defensa, Gian Carlo Loffredo, destacó la importancia de recuperar el control de los espacios donde las mafias han intentado establecerse y proteger a las familias ecuatorianas.
Además, el gobierno ha solicitado a la población que cumpla con las disposiciones del toque de queda, enfatizando la necesidad de permanecer en sus hogares y utilizar los canales oficiales para reportar emergencias. La colaboración con agencias internacionales, como el FBI, se ha intensificado, con el objetivo de mejorar las capacidades de inteligencia y operaciones tácticas contra bandas delictivas transnacionales, de acuerdo a lo indicado por el ministro del Interior, John Reimberg.



