En un desarrollo significativo en la lucha contra el narcotráfico en Rosario, un joven de apenas 20 años, conocido como Lautaro Nicolás Damián Brest, apodado ‘WiFi’, fue el centro de atención durante una extensa audiencia judicial que tuvo lugar el miércoles y jueves en el Centro de Justicia Penal de la ciudad. Este episodio revela la complejidad de las redes delictivas que operan en la región, así como la preocupante implicancia de la corrupción policial en el narcotráfico. La audiencia estuvo presidida por el juez Federico Rébola, donde fiscales como Ignacio Hueso y Diego Giro presentaron pruebas que lo vinculan directamente con la organización criminal conocida como Los Menores, que se dedica a la venta de drogas en diversos barrios de la zona oeste y noroeste de Rosario.

Brest fue arrestado a finales de febrero durante un operativo del Comando Radioeléctrico en un área cercana a boulevar Seguí y Rouillón. En un intento por evadir su identificación, inicialmente se presentó como su hermano menor, pero los agentes pronto confirmaron su verdadera identidad, gracias a su notoriedad en el ámbito delictivo. Las autoridades ya lo tenían en la mira debido a su papel protagónico en los conflictos territoriales que han caracterizado la lucha por el control de las calles en Rosario, donde la violencia ha escalado en los últimos años.

Durante la audiencia, se expusieron los detalles que posicionan a ‘WiFi’ como uno de los presuntos líderes de una célula que opera bajo el ala de Los Menores. Esta organización se dedica principalmente al menudeo de drogas en barrios como Triángulo, Moderno y en el complejo habitacional Supercemento, ubicado entre Donado y Mendoza. Además de Brest, otros miembros de la banda, como Dylan “Mascota” Farías y Brandon Juan Cruz “Acelga” López, también fueron imputados por su participación en actividades delictivas, incluyendo la asociación ilícita.

Los antecedentes de Farías y López son alarmantes, ya que ambos se encuentran detenidos desde el año pasado por el asesinato de un joven rival en el narcotráfico, lo que evidencia la brutalidad y la competencia feroz que caracteriza este entorno. En el caso de Brest, se le atribuye la organización de operaciones desde enero del año anterior, bajo las órdenes de Carlos Andrés L., conocido como “Junior”, quien lidera la célula de Los Menores en esa área de Rosario.

Un aspecto inquietante que surgió durante la audiencia es el supuesto vínculo de Brest con las fuerzas de seguridad. Según testimonios, el joven narcotraficante recibía información sobre los operativos policiales antes de que estos se llevaran a cabo, lo que le permitía moverse con libertad y evitar el arresto. En un intercambio revelador a través de la aplicación Zangi, se escucha a Brest alertando a su pareja sobre inminentes allanamientos, lo cual plantea serias preguntas sobre la integridad de la policía local y su posible complicidad con el crimen organizado.

La situación se complica aún más con la detención de Araceli A., la novia de ‘WiFi’, que fue arrestada en un operativo de la Tropa de Operaciones Especiales. Su captura se suma a la larga lista de implicados en esta red delictiva, y se prevé que enfrente cargos similares de asociación ilícita. A medida que avanza el proceso judicial, se espera que las autoridades profundicen en las conexiones entre la estructura delictiva y las fuerzas de seguridad, un fenómeno que no solo afecta a Rosario, sino que plantea interrogantes sobre la lucha contra el narcotráfico en todo el país.

Este caso no solo pone de relieve la juventud de los involucrados en el narcotráfico, sino también la insidiosa forma en que las redes criminales se han infiltrado en la sociedad, desafiando tanto a las autoridades como a la comunidad. Mientras Rosario continúa enfrentando una crisis de seguridad, la historia de ‘WiFi’ es un recordatorio de que el narcotráfico no solo es un problema de criminalidad, sino también un fenómeno social que requiere un enfoque integral para su resolución.