Las fuerzas de seguridad italianas han logrado desarticular una organización delictiva que operaba entre Italia y España, dedicada a realizar estafas informáticas con el fin de sustraer fondos de cuentas bancarias. Esta acción tenía como propósito financiar las actividades delictivas y el sustento de las familias de miembros de un clan de la mafia napolitana.
La investigación, liderada por la Dirección Distrital Antimafia de Nápoles, culminó con la captura de dos empresarios del sector automotriz, quienes residían en ambos países. La policía económica de Italia, conocida como Guardia de Finanza, informó que la red afectó a al menos 38 ciudadanos italianos, logrando robar cerca de 800.000 euros mediante sofisticadas técnicas de engaño a través de internet y llamadas telefónicas, que permitieron el acceso no autorizado a sistemas bancarios y la obtención de información personal.
Se estima que aproximadamente un 40% de las ganancias ilícitas eran entregadas a altos miembros del clan de los Casalesi, una de las organizaciones más influyentes de la camorra. Los fondos eran utilizados tanto para financiar actividades delictivas como para mantener a las familias de los integrantes que se encuentran en prisión. En total, 24 personas están bajo investigación por delitos relacionados con la asociación ilícita, fraude informático y lavado de dinero, con seis de ellas enfrentando cargos adicionales por colaboración con la mafia.



