En un contundente operativo militar, el Ejército ecuatoriano logró desarticular una red armada en la provincia de Esmeraldas, situada en el norte del país. La acción resultó en la destrucción de tres campamentos clandestinos vinculados al Frente Oliver Sinisterra, un grupo que opera en la región y que las autoridades consideran una amenaza significativa debido a sus nexos con el crimen organizado transnacional. Además, se detuvo a siete presuntos miembros de esta organización, quienes fueron arrestados para ser sometidos a las correspondientes investigaciones legales.
El operativo se llevó a cabo en la zona selvática del cantón Eloy Alfaro, concretamente en el sector de Juan Montalvo. Este lugar ha sido identificado por las autoridades como un punto estratégico para actividades ilícitas, lo que motivó la intervención de las Fuerzas Armadas. Gracias a labores de inteligencia previas, se pudo determinar la existencia de infraestructuras utilizadas por los integrantes del Frente Oliver Sinisterra, lo que facilitó la acción militar.
Durante la incursión, los efectivos militares encontraron tres campamentos que funcionaban como centros de alojamiento y coordinación para actividades ilegales. Estos campamentos estaban equipados con materiales y recursos necesarios para la operación del grupo armado, lo que pone de manifiesto la complejidad y la organización de la estructura criminal en la región. La aprehensión de los siete individuos es un paso significativo para desmantelar esta red que ha mantenido su presencia en áreas cercanas a la frontera con Colombia.
El operativo no solo resultó en detenciones, sino que también permitió la incautación de un arsenal que incluía un fusil Bushmaster, un fusil Galil, una carabina Mossberg, tres carabinas artesanales y una pistola Glock. Asimismo, se encontraron cerca de 900 municiones de diferentes calibres, radios de comunicación y equipo táctico que evidencian la preparación militar del grupo. La cantidad y calidad del armamento recuperado reflejan la seriedad de la amenaza que representa este tipo de organizaciones en la región.
Una vez concluida la recolección de evidencias, las Fuerzas Armadas procedieron a la destrucción de los campamentos. Este procedimiento es parte de una estrategia más amplia para asegurar la zona y contribuir a las investigaciones en curso sobre la presencia de grupos armados irregulares en Esmeraldas. Este tipo de intervenciones son cruciales para el mantenimiento del orden y la seguridad en una región que ha sido tradicionalmente afectada por la actividad delictiva relacionada con el narcotráfico y otras economías ilegales.
Además, durante el operativo se identificaron elementos que apuntan a la existencia de actividades de minería ilegal en la zona. Se ha reportado que algunas de estas estructuras criminales utilizan los recursos obtenidos de la minería ilegal para financiar sus operaciones, lo que agrava aún más la situación de inseguridad en la frontera norte. La explotación de minerales de manera ilícita se ha convertido en una economía paralela que complica los esfuerzos de las autoridades por restaurar la paz y la legalidad en esta parte del país.
La intervención en Esmeraldas se da en un contexto donde el gobierno ha intensificado los controles y operativos en respuesta a la creciente presencia de grupos armados y organizaciones narcotraficantes. Esta acción es parte de un esfuerzo más amplio para enfrentar la violencia y el crimen organizado en el país, que ha generado un panorama de inseguridad en diversas regiones. Las Fuerzas Armadas continúan comprometidas con la lucha contra el crimen organizado, buscando desmantelar estructuras que amenazan la paz social y la seguridad de los ciudadanos.


