La problemática habitacional en la Ciudad de Buenos Aires se manifiesta de manera alarmante, con un panorama que resulta contradictorio. Por un lado, miles de familias destinan una porción significativa de sus ingresos al alquiler, enfrentando numerosas dificultades para acceder a un hogar. Por otro lado, se estima que alrededor de 228.000 propiedades permanecen desocupadas, un hecho que evidencia la necesidad de una intervención efectiva en el mercado inmobiliario. Ante este desafío, la ONG Hábitat para la Humanidad Argentina ha decidido lanzar una Inmobiliaria Social que busca conectar a propietarios de inmuebles con inquilinos que, por diversas razones, no logran acceder a un alquiler formal.
Esta innovadora iniciativa pretende hacer uso de un stock de viviendas vacías que representa aproximadamente el 13,8% del total de inmuebles en la ciudad. La propuesta se centra en aquellas personas que tienen la capacidad económica para alquilar, pero que no pueden cumplir con las exigencias tradicionales del mercado, tales como contar con una garantía propietaria o un recibo de sueldo que respalde su situación laboral. Además, la propuesta tiene en cuenta las particularidades de las familias, que a menudo enfrentan obstáculos adicionales, como la tenencia de mascotas o la composición familiar.
Bárbara Bonelli, directora ejecutiva de Hábitat para la Humanidad Argentina, destacó la situación actual: "Hay vivienda disponible y hay familias que pueden pagar. Lo que falta es un intermediario que le dé confianza al propietario y elimine las barreras que hoy excluyen a miles de personas". Su declaración resalta la necesidad de generar un vínculo de confianza entre propietarios e inquilinos, facilitando así el acceso a una vivienda digna.
La dificultad para acceder a la vivienda en propiedad ha ido en aumento en los últimos años, impulsada por factores como la escasez de créditos hipotecarios, el incremento en los precios por metro cuadrado y la disminución del poder adquisitivo de las familias. Según datos de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), a través de su plataforma VivienDATA, el 37% de los hogares de Buenos Aires vive en alquiler, un aumento significativo en comparación con el 29% registrado en 2017. Este fenómeno se acentúa entre las personas jóvenes, donde más del 50% de los adultos de entre 30 y 45 años arrienda su vivienda.
A nivel nacional, el porcentaje de propietarios ha disminuido del 67% al 62% entre 2017 y 2024, lo que indica una tendencia preocupante en la estructura habitacional del país. Además, el hacinamiento afecta al 18% de los hogares inquilinos en la Ciudad de Buenos Aires, una cifra que supera en más del doble la de aquellos que poseen una vivienda propia. Este aumento en la inquilinización, que ha crecido un 66% entre 2018 y 2023, evidencia la necesidad de abordar la crisis habitacional desde múltiples frentes.
La propuesta de la Inmobiliaria Social se basa en dos ejes fundamentales. El primero se centra en la recuperación de inmuebles que actualmente no pueden ingresar al mercado debido a problemas de habitabilidad o falta de mantenimiento, así como cuestiones legales pendientes. Muchos propietarios carecen de los recursos necesarios para realizar las reformas pertinentes, por lo que la organización propone un esquema de rehabilitación que permite recuperar los costos a través de los ingresos obtenidos del alquiler. "La propuesta es rehabilitar viviendas que hoy están vacías porque no reúnen condiciones para salir al mercado y sus dueños no disponen de medios para realizar las mejoras necesarias", enfatizó Bonelli.
El segundo eje de la iniciativa aborda la demanda de vivienda. La ONG trabaja con familias que, a pesar de contar con ingresos, no logran satisfacer los requisitos convencionales para acceder a un alquiler. Este enfoque integral busca no solo resolver la crisis habitacional, sino también fomentar un ambiente de confianza y colaboración entre todos los actores involucrados en el proceso de arrendamiento, brindando así una solución sostenible a la problemática que afecta a tantos ciudadanos en la capital argentina.



